River derrotó a Quilmes y sueña en los dos frentes

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River Plate sumó tres puntos más que valiosos para escapar de la zona roja y, a la vez, hundió a Quilmes en el fondo de posiciones y promedios, al ganarle como visitante por 1 a 0, en partido de la octava fecha del torneo Clausura de fútbol de primera división.

Con el triunfo, River se mezcló definitivamente en la pelea por la punta, "efecto secundario" de su prioridad: sumar puntos para alejarse de la pelea por evitar el descenso a la B Nacional.

Para este partido, Ricardo Caruso Lombardi, el DT de Quilmes, le plantó a River un espejo táctico: tres defensores, cuatro mediocampistas, dos enganches y un delantero. El partido se dio así trabado en el medio, con pocas situaciones de riesgo en los arcos.

Pero River mostró jugadores de mejor pie y una jugada, sólo una, le alcanzó para quedarse con la victoria: fue a los 13 minutos, a través de una excelente combinación de los mediocampistas que, tras un último centro de Erik Lamela, Paulo Ferrari cabeceó al gol.

River complementó esos segundos de dominio de balón con 90 minutos de esfuerzo, despliegue generoso, solidez en el fondo y la firmeza de Juan Pablo Carrizo. Contó también en el ataque con algunas aspiraciones individuales, Lamela, Diego Buonanotte, Leandro Caruso, pero insuficientes para visitar con recurrencia el arco de Emanuel Trípodi.

Para controlar el partido tuvo, sí, la complicidad de Quilmes, que dejó en evidencia una vez más todas sus carencias ofensivas (lleva apenas cuatro goles en el certamen) y al que ni siquiera le alcanzó la superpoblación de delanteros a la que recurrió Caruso Lombardi en el segundo tiempo, ya en desventaja.

Porque el local apenas si llegó hasta el arco de River y, cuando lo hizo, lo dicho: se encontró con la seguridad de Juan Pablo Carrizo.

Lo de River tampoco fue una exhibición de fútbol pero sí de orden y progreso mínimo hacia arriba, la fórmula anunciada por el DT, Juan José López, para salir del mal momento y que, en definitiva, le está dando buenos resultados.

Ayudado paralelamente por marcadores ajenos, River se aleja cada vez más de la zona del descenso y está prendido en la pelea por la corona, objetivo que se ajusta mejor a su grandeza histórica.

Diferente es la historia de Quilmes, que de a poco parece resignarse a su destino de Nacional.

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