30 de noviembre 2000 - 00:00

River lo intentó, pero no logró revertir su destino

Ortega lleva la pelota ante un rival.
Ortega lleva la pelota ante un rival.
VASCO 1 - RIVER 0

Vasco da Gama: Helton; Clebson, Odvan, Junior Baiano y Jorginho Paulista; Nasa, Paulo Miranda, Juninho Paulista y Juninho Pernambucano; Euller y Romario. DT: De Oliveira.

River: Bonano; Lombardi, Trotta, Yepes, Placente; Coudet, Berizzo, Aimar y Ortega; Saviola y Angel. DT: Gallego.

Gol: ST 2m Juninho Paulista (VdG). Cambios: 14m Cardetti por Saviola (R); 24m Pedrinho por Nasa (VdG); 34m Mauro Galvao por Junior Baiano (VdG); 33m Cuevas por Ortega (R). Incidencias: ST 16m expulsados Coudet (R) y Juninho Paulista (VdG); 18m expulsado Trotta (RP). Estadio: Sao Januario. Arbitro: Larrionda (Uruguay).

La actitud de River fue saludable desde el preciso momento que el árbitro uruguayo Larrrionda marcó el inicio del partido. El objetivo era el arco del Vasco da Gama porque no sólo tenía que borrar la mala imagen que había dejado la se-mana pasada en el Monumental, sino que también tenía que remontar tres goles para seguir ilusionado con seguir en la Copa Mercosur.

Era difícil y fue imposible, a tal punto que volvió a perder, pero esta vez por 1 a 0. Porque más allá que por momentos jugó bien y mejor que los brasileños no tuvo la contundencia necesaria en el arco de Helton.

River, como el miércoles pasado o como en varios partidos del torneo Apertura, fue un equipo con dos facetas: abajo dando ventajas y del medio para arriba manejando la pelota y tratando de llegar al arco adversario.

A pesar de su ataque insistente, de su voluntad en progresar en el campo, se le hizo todo muy difícil. Vasco da Gama salió muy tranquilo, avalado por el 4 a 1 a favor que logró en el partido de ida, y le entregó la iniciativa. Le plantó dos líneas de cuatro y a medida que los jugadores de River se acercaban al área los esperaban bien escalonados, impidiéndoles llegar hasta el arco. No obstante, cuando las marcas eran superadas surgió -una vez más la gigantesca figura del arquero Helton.

Con Ortega o Aimar, River trasladó la pelota con velocidad, pero cuando intentó ingresar por el medio cayó inevitablemente en el embudo que le impuso el equipo brasileño, y cuando abrió el juego hacia los costados, terminó ejecutando centros que Odvan o Junior Baiano despejaron sin problemas.

Sin embargo, a pesar de tener la iniciativa, River pasó algunos sofocones porque entre los centrales y Bonano hubo muchos metros libres que cada vez que se lo propusieron fueron bien capita-lizados por los brasileños generando peligro. Un remate en la base del poste izquierdo de Euller y dos situaciones claras desperdiciadas por Romario fueron el fiel reflejo de que la defensa de River no estaba firme.

River terminó el primer tiempo sin poder marcar y tenía que convertir rápidamente para volver a creer en sus posibilidades.
Sin embargo, apenas nació el complemento, Juninho Paulista sacó un derechazo rasante que ingresó junto al palo izquierdo de Bonano.
Era el fin de una esperanza, cuando faltaban 43 minutos largos y sufridos por jugar. River insistió en ataque, pero se acentuaron las falencias en su última línea y con la derrota también surgieron los nervios. El partido se desnaturalizó, por la lluvia y porque afloraron las acciones bruscas. Primero Coudet y Juninho Paulista se agredieron y debieron irse del campo de juego. Minutos después, una descalificante falta de Trotta a Euller terminó con el zaguero argentino también en los vestuarios. El partido agonizaba y con él, el sueño copero de River.

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