El festejo loco de Matías Abelairas y Radamel Falcao García. River se reencontró con su fútbol y derrotó sin atenuantes a San Lorenzo.
River se recuperó y le dieron de alta, pero San Lorenzo sigue en «terapia intensiva» y con pronóstico reservado.
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El clásico le dio aire a Diego Simeone para trabajar tranquilo y seguir buscándole la vuelta a un equipo, que demostró que se siente más cómodo y rinde mucho con el esquema más usado en el fútbol argentino (4-3-1-2) y haciendo valer sus individualidades.
River jugó el mejor partido de esta temporada. Manejó la pelota con criterio en la mitad de la cancha y supo cómo atacar por sorpresa con la movilidad del colombiano Radamel Falcao García, que fue una de las figuras de la cancha junto a Matías Abelairas.
San Lorenzo, en cambio, no levanta cabeza. Ramón Díaz intentó una nueva variante táctica para tener más potencia ofensiva. Jugó con dos enganches (Menseguez por derecha y D'Alessandro por izquierda) y dos delanteros (Bergessio y Silvera), pero se vio muy poco desequilibrio en los 23 minutos que aguantó en la cancha D'Alessandro, que debió salir lesionado.
Después, con el ingreso de Aureliano Torres volvió a un esquema similar al de River, pero sin tanta eficiencia en el manejo y sobre todo en la creación de espacios ofensivos.
River se puso en ventaja con un gol de cabeza de Radamel Falcao García, en un córner ejecutado por Abelairas y donde Tula perdió su marca y lo justificó con un par de jugadas que Orión pudo salvar en última instancia.
En el segundo tiempo Abelairas consiguió el segundo en una gran jugada colectiva que iniciaron Abreu y Falcao, la siguió Augusto Fernández y la definió con mucha categoría. Otra vez falló Tula y Ramón Díaz lo cambió por Adrián González.
Después todo fue de River. San Lorenzo ni siquiera luchó. Quizás pensó: «si nos cuesta tanto hacer un gol, cómo vamos a hacer dos» y se entregó al dominio de River, que terminó «floreándose» y mereciendo una diferencia mayor.
River se reencontró con su fútbol, San Lorenzo sigue amnésico.
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