1 de octubre 2001 - 00:00

River salió de terapia y mató

Cuando un equipo en el primer tiempo marca, juega, pero no convierte en la proporción que genera peligro y después, en el segundo tiempo, cede la presión y sigue equivocándose en el área rival, es posible que no coseche un buen resultado. Eso le pasó ayer a Vélez ante un River que jugó decididamente mal, pero cuando tuvo alguna posibilidad en los últimos metros no perdonó.

Promediando el complemento, nadie podía imaginar el resultado final. Simplemente porque Vélez no sólo ganaba bien (2 a 1) sino que, además, demostraba un rendimiento colectivo interesante. Con la solidez defensiva de Méndez, la correcta marca de Hidalgo sobre Ortega y los encuentros en la zona de creación donde se amalgamaban Buján, Falcón y Gutiérrez, Vélez se fue adueñando del juego.

Por entonces River deambulaba por el campo, un tanto desorientado. Lequi perdía con Buján, Darío Husaín se imponía en el duelo con Garcé y Yepes ganaba y perdía con Nanni.

Vélez fue inteligente en el planteo táctico. Puso a sus hombres en la línea media, propuso el juego corto -en menos de 50 metros-y le tapó los espacios a su rival. Con estos argumentos creó situaciones de peligro y logró ponerse en ventaja a través de Darío Husaín.

El equipo de Liniers siguió siendo más, pero su juego era de «perdonavidas» y se sabe que a River no se le pueden dar tantas ventajas. Hasta que de tanto errar debió soportar el fuerte golpe en su propio arco cuando Cardetti marcó el empate.

Con los ingresos de Rojas y Escudero, River emparejó el juego, aunque con la expulsión de Yepes y el inmediato gol de Buján, el horizonte se le puso oscuro. Vélez siguió equivocándose y errando en el arco de Comizzo y River no sabe de perdones. Es de esos equipos que -en cualquier momento-puede hacer aflorar su potencial individual, puede hacer despertar su juego de rotación y enlace con una cuota de calidad (como la tiene) y, a través de su dignidad y fervor, puede dar vuelta un resultado. Pasar de la tristeza a la alegría.

Para alegría de Díaz, acertó en los cambios: con el ingreso de Escudero River cambió. El volante convirtió el segundo y comenzó a marcar el sendero del triunfo. La sociedad entre D'Alessandro y Ortega fue fundamental para que el partido sufriera un cambio total. Un cabezazo de Fuentes en contra de su arco y un golazo del juvenil D'Alessandro le permitieron a River recuperar la sonrisa que había perdido el jueves al empatar con Palmeiras 3 a 3 y quedar -prácticamente-eliminado de la Copa Mercosur.

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