27 de enero 2005 - 00:00

River se retiró de la cancha

Horacio Amelli
Horacio Amelli
La inteligencia es limitada, pero la estupidez humana no. Un grupo de hinchas de Racing se divirtió tirando dos poderosas bombas de estruendo cerca de los jugadores de River, que decidieron no seguir jugando el partido. El partido comenzó con un estallido en el círculo central y el primer tiempo terminó abruptamente con otra explosión que levantó más de un pan de pasto, asustando a todos los defensores de River. Faltaban dos minutos, pero Horacio Ameli se retiró de la cancha y dijo: «Yo así no juego más; ¿qué esperan, que maten a algún jugador?», después en los vestuarios los organizadores y la televisión presionaron con todas sus armas para que el partido continuara pero los jugadores de River no dieron marcha atrás.

La Policía de Salta detuvo a cuatro individuos de la barra brava de Racing a los que culpó de tirar las bombas y, aunque trataron de ofrecer todas las garantías, no hubo marcha atrás. Por su parte, Racing quería seguir jugando y el árbitro Rafael Furchi acataba lo que dijeran los organizadores. El no suspendió el partido, sino los jugadores de River abandonaron la cancha.

Está visto que los irresponsables no escarmientan. No bastaron los 191 muertos de República de Cromañón, para darse cuenta de la peligrosidad de jugar con fuegos artificiales.

Los 45 minutos que se jugaron mostraron un mejor trabajo de River, con Gallardo como eje del equipo y con llegadas por los laterales. Racing jugó de contraataque y tuvo dos oportunidades en los pies de Lisandro López. Otra vez la violencia le ganó al fútbol, y no pasó a mayores porque los jugadores de River le pusieron punto final antes de que pasara a mayores.

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