Otra vez a River le costó 45 minutos acomodarse en el partido para poder superar a un limitado Arsenal. Parecido al partido con Huracán de la semana pasada, cuando en el primer tiempo no encontró la pelota y la forma de desmarcarse, pero en el complemento mostró todo su «repertorio» futbolístico y hasta pudo conseguir una victoria más abultada.
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Arsenal salió con dos líneas de cuatro defensivas. Marcando en zona, pero cerrando los espacios hacia atrás provocándole a River muchos obstáculos en su afán de atacar. Esmerado y Patricio González «patrullaban» la zona media encargándose de la marca escalonada de D'Alessandro, que cuando superaba a uno se encontraba con el otro. Vespa por derecha y Andrizzi por izquierda, estaban más preocupados en las subidas de Zapata y de Coudet que en generar juego y atrás de ellos la línea de cuatro tradicional para marcar a dos jugadores peligrosos: Cave-naghi y Darío Husain, con lo que siempre sobraban defensores para cubrir posibles errores. Adelante sólo Morales y Silvio González para tratar de inquietar.
River no sólo mostraba un juego lejos de sus posibilidades sino que no encontraba la llave para abrir «semejante operativo defensivo» hasta que Coudet empezó a ganarle las espaldas a Andrizzi y a superar por habilidad a Manrique. Por allí llegó el primer gol de Cavenaghi -que tuvo en la jugada previa una deliciosa «apilada» de Luis González y eso hizo cambiar el partido. A Arsenal ya no le servía el resultado y tuvo que salir a buscar el empate. Burruchaga puso a Piersimone por Vespa y en lugar de conseguir mayor poder ofensivo lo que consiguió fue «desmantelar» su defensa.
River siguió atacando por las puntas y los desbordes de Coudet y Darío Husain presagiaban mayor cantidad de goles. Llegó el segundo de Cavenaghi (en gran definición) tras centro de Husaín y el tercero con un penal inexistente de Manrique a Garcé. Hubo por lo menos cinco situaciones más para ampliar el resultado. Es como si River en el primer tiempo «ablandara» al rival para liquidarlo en el segundo.
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