Rosario Central comienza a armar su fiesta ante Newell's
-
El argentino Navone se metió en la final del ATP 250 de Bucarest
-
Botafogo demandó al Lyon por una deuda de u$s144 millones
Rosario Central armó su propia fiesta ante Newell´s.
En su afán por meter gente en ataque, la visita regalaba terreno y quedaba mano a mano con la dupla de ataque de Niell y el uruguayo Abreu, que se complementaron a la perfección.
Cuando uno buscaba la pelota, el otro picaba a la espalda.
Así llegó la primera chance, en la que Víctor López bajó a Abreu en el borde del área cuando se iba cara a cara con Ustari.
Es cierto que a Rosario Central le faltó profundidad, pero con el ímpetu y las ganas suplió las falencias ofensivas que mostró en la generación de juego.
El "doble cinco" de Damián Musto y Domínguez fue una barrera constante para el mediocampo de Newell's, donde Lucas Bernardi nunca pudo jugar cómodo y abastecer a los delanteros o extremos.
El cabezazo de Niell, ya lesionado, fue la frutilla del postre para ese trabajo que hizo Rosario Central durante los primeros 28 minutos del partido.
Los conducidos por Gustavo Raggio eran muy dependientes de lo que pudiera hacer Scocco, que en la única chance de toda la tarde casi estampa el empate.
Encaró por derecha, se sacó de encima a su marca y metió una bomba rasante de derecha que reventó el palo del arco defendido por Mauricio Caranta.
Newell's sintió el impacto del primer gol, porque ocho minutos después, de un lateral ofensivo iba a llegar el segundo tanto de Rosario Central.
Abreu que carga sobre Ustari, el arquero queda sentido y Domínguez, con una volea de zurda, aprovechó para estirar la diferencia.
En el complemento, Rosario Central retrasó un poco sus líneas, es cierto, pero Newell's nunca supo cómo y por dónde neutralizar la defensa local.
La potencia de José Valencia siempre fue una salida para que Rosario Central pudiera aguantar la pelota y tratar de liquidar la historia en forma de goleada, pero el colombiano no estuvo fino.
El nerviosismo de Newell's cada minuto que pasaba era más evidente, e inevitablemente se trasladó en expulsiones, como suele ocurrir en este tipo de encuentros.
Primero Scocco vio la roja por hacer gestos inadecuados al árbitro Patricio Loustau -de impecable tarea- por, en su opinión, no haber sancionado un penal contra su figura.
Y ya en tiempo de descuento el que vio la roja fue el ingresado Leandro Figueroa, por una acción violenta sobre Fernando Barrientos, que cuando entró en cancha le dio frescura el mediocampo de Rosario Central.
Rosario volvió a teñirse por tercer encuentro consecutivo de azul y amarillo, y Central convirtió a Russo en un técnico récord, ya que nunca perdió un clásico, con cinco victorias y cuatro empates.



Dejá tu comentario