28 de noviembre 2002 - 00:00

San Lorenzo lució a lo grande en Medellín

San Lorenzo logró un resultado contundente. Un 4 a 0 en el partido de ida que parece definitivo en cuanto a la obtención de la Copa Sudamericana. El partido se suspendió provisoriamente cuando faltaban diecinueve minutos de juego y de una parte de la tribuna comenzaron a arrojar piedras primero y bombas de estruendo después (que afectó el oído de Paredes). Un bochorno más, ahora en el ámbito sudamericano. No se entiende la tesitura del árbitro Rezende de hacer continuar el juego hasta el final. Pero en fin...

Insúa había anticipado que San Lorenzo iba a salir a buscar el partido. Esa frase quedará en una incógnita, simplemente porque no tuvo tiempo para confirmar o desmentir esa actitud. En la primera jugada ofensiva, se fue Romagnoli, alargó para Acosta, amagó y lo «barrieron». Panal y Saja se encargó de poner diferencias cuando se habían jugado dos minutos de juego.

El equipo colombiano cada vez era menos consistente y mucho menos luego de que llegó un centro de Romagnoli (desde la izquierda, entró cruzado por el otro lateral Michelini y Vanegas mandó a su propio arco. Dos goles parecían demasiado.

Era lógico presuponer que los colombianos se iban a jugar en ataque. Imponiendo fuerza en el medio y velocidad hacia arriba, aunque jugando al límite defensivo. Tanto, que bastó que en un contraataque quedará suelto Romagnoli, se mandó una «apilada» de tres hombres y superó la resistencia del arquero. Daba la sensación de asunto concluído. Mucho más cuando Astudillo marcó el cuarto.

Partido terminado. Lo demás fue para el olvido: los proyectiles que llegaban sobre Saja y ese juego enrarecido que se vio hasta el final.

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