Serena Williams entró en la historia con su cuarto US Open
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Serena Williams abraza con amor al trofeo neoyorquino.
"Honestamente, no puedo creer que haya ganado", expresó Williams, que con 30 años se convirtió en la segunda campeona de más edad que gana el Abierto neoyorquino.
"Yo estaba preparando ya mi discurso para el segundo puesto. Estoy muy sorprendida. Es grandioso", acotó la norteamericana, que por el título 45º de su carrera se lleva ahora un cheque de 1,9 millones de dólares.
El pasado año Williams perdió la final ante la australiana Samantha Stosur, luego de una complicada temporada afectada por problemas de salud de Australia en 2011, tras un año de problemas de salud.
En tanto, en el otro extremo de la cancha, Azarenka lloraba sin consuelo, tapándose el rostro con una toalla.
La rubia bielorrusa tuvo la victoria en sus manos y la dejó escapar al no aprovechar los 45 errores no forzados de Serena, que compensó su errático juego con un servicio de 13 aces y 77% de efectividad, además de 44 tiros ganadores contra apenas 13 de su rival.
Serena marcó la diferencia en el primer set con un saque que rondó los 195 km/h y en más de una ocasión dejó plantada a la bielorrusa, además de colocar bolas incómodas por las líneas.
Con esas armas, Williams se llevó el tramo 6-2 luego de 34 minutos de pelea, pero en los finales del parcial comenzó a mostrar grietas en su juego, de las que se percató su rival.
Serena iba ganando el partido, pero no dominaba a plenitud. En los últimos cuatro games, cuando Azarenka comenzó a moverla de un lado a otro de la pista, Williams cometió 7 de sus 11 errores no forzados del set, y la efectividad de su servicio había bajado a ritmos alarmantes.
El declive se patentizó en el segundo set, cuando Azarenka abrió con quiebre y repitió para irse adelante 4-1, sellando la suerte de un cuadro en el que Serena cometió 18 errores no forzados.
La número uno mundial se adjudicó el segundo parcial 6-2 para nivelar el partido en lo numérico y lo emocional. Todo parecía sentenciado cuando la europea se adelantó 5-3 tras sacar provecho de las imprecisiones de Serena y arrebatarle el servicio, mientras defendía el suyo hasta con las uñas.
Serena Williams, que hasta ese momento se le veía apagada, encendió las turbinas y puso el duelo 5-4. Luego facturó su cuarto quiebre de la noche, para el sensacional empate 5-5.
El resto lo marcó con su saque, su flema para controlar los nervios, y la experiencia de haber jugado seis finales en su reino de Flushing Meadows.




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