4 de julio 2015 - 23:50

Todo Chile festejó el ansiado título

El Estadio Nacional de Santiago fue el origen de los festejos de Chile.
El Estadio Nacional de Santiago fue el origen de los festejos de Chile.
"La Copa se mira y se toca". Después de 99 años, los chilenos celebraron eufóricos este sábado su primera Copa América y con un tinte adicional: en casa y frente a un rival emblemático, Argentina.

"Por fin de acabó la mufa, los triunfos morales. La copa se mira y se toca", gritó eufórico David en las calles de Santiago, tras la conclusión de la electrizante final de la Copa América 2015 en la que Chile se impuso por penales 4-1 a los dirigidos por Gerardo Martino.

"Cuántas veces sufrimos por las derrotas, cuántas veces nos quedamos con las ganas de celebrar", afirmó de su lado Javier, sobre la decena de fracasos deportivos que acumula la historia del futbol chileno, que hasta ahora se inscribía como uno de los tres países que nunca antes había ganado este torneo, junto a Ecuador y Venezuela.

Después de una final que se extendió al extremo, tras un alargue y una posterior definición por penales, el grito de victoria emergió espontáneo en las calles de todo Chile, dejando de lado años y años de frustraciones.

En Santiago, la céntrica Plaza Italia se tiñó inmediatamente de rojo y del tradicional grito "¡CHI, CHI, CHI, LE, LE, LE, viva Chile!" que emergió una y otra vez entre grupos de emocionados hinchas, que llegaron hasta allí con banderas nacionales y vestidos con camisetas rojas.

En dicho tradicional lugar, se registraron algunos incidentes que la policía local y los Carabineros intentaron desactivar con celeridad.

Más allá de la victoria deportiva, el triunfo tuvo para los chilenos un tinte especial: derrotaron en casa a un rival emblemático como Argentina, el vecino con una larga historia de rivalidades y que por años los había sobrepasado a nivel futbolístico.

"Ganamos, y le ganamos a Argentina...no puedo creerlo", dijo Juana, una hincha que celebraba en la plaza Italia de Santiago, cubierta a los pocos minutos de papel de picado.

"Llora Messi", gritó otro hincha, envuelto en la bandera chilena y al borde de las lágrimas, sobre la tristeza del capitán nacional.

Después de cortar el tránsito de la céntrica Avenida Alameda, los hinchas se congregaron en las afueras del palacio presidencial de La Moneda, para seguir una fiesta que parecía eterna.

Al son de los tambores y del contagioso "¡poro pompón, poro pompón" los chilenos se aprestaban a celebrar por todo lo alto hasta la madrugada su primer gran triunfo deportivo.

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