Horas de tensa espera para los protagonistas, los principales y los secundarios, porque como toda historia guionada, tiene actores estelares y de reparto que también pesan, pero que no definen. Todo ajustado a un guión que tiene un final previsible para muchos, lógico para otros e inmediato (cuestión de días nomás) para saberse masivamente. Hoy, sin conocerse todavía quién será el técnico de la Selección argentina, el único que leyó el final de la historia, por tener el libreto bajo el brazo, es Julio Grondona.
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De viaje por Suiza, acompañado por su señora, y en visita protocolar para atender cuestiones de FIFA, por lo que también fueron con él José María Aguilar (por estas horas, emprendiendo el regreso a nuestro país) y Alejandro Marón (presidente de Lanús e integrante de la Comisión del Estatuto del Jugador), el hombre fuerte del fútbol argentino se llevó en su mente el nombre del sucesor de Alfio Basile, el mismo que él apuntó cuando se supo el jueves pasado que Argentina debía buscar un reemplazo para el puesto de entrenador: ese nombre es Miguel Ángel Russo. El actual director técnico de San Lorenzo cumple con requisitos indispensables para Grondona: tiene experiencia en manejar situaciones tormentosas, como lo tuvo que hacer en Vélez, en Boca y en San Lorenzo al momento de asumir, en cada uno de los casos esos planteles venían de situaciones deportivas traumáticas. Desde AFA creen, y es de dominio público, que el equipo nacional hoy necesita de una reconstrucción futbolística y anímica. Por eso Russo es el elegido.
Claro que con Carlos Bianchi mostrándose tan dispuesto a recibir un llamado del mismo Grondona, lo que hace que la opinión pública se vuelque ante la imagen de éxito que sobrevuela la carrera del «Virrey» como entrenador. Aquellas tres negativas que tuvo que soportar Julio Grondona de parte de Bianchi no son sencillas de olvidar y también surgen dudas alrededor de la postulación del exitoso entrenador: cómo convivirían la personalidad de Bianchi con la intención de Grondona de al menos ser escuchado por el seleccionador de turno.
En menor medida, Grondona también tiene en cuenta lo que pueden aportar los dos máximos candidatos desde la propuesta futbolística. Bianchi es sinónimo de triunfos; Russo ha sido campeón en sus dos anteriores experiencias y viene puntero con San Lorenzo. Los equipos del «Virrey», tanto en Vélez como en Boca, se han caracterizado por su solidez, personalidad, inteligencia y mística; sin embargo, los detractores de Bianchi le marcan cierta avaricia a la hora de plantear un equipo en cancha. Russo en los últimos años ha dado muestra de elasticidad estratégica, pasando por diferentes módulos, tres enganches (Central 2003), línea de tres en defensa (Vélez 2005), un enganche y dos puntas (Boca 2007) y hoy en San Lorenzo jugar sin enganche y con cuatro en la última línea.
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