El abrazo del final. Italia quedó atrás, y Mariano González, Tevez, Saviola y Delgado se confunden en un abrazo. Sólo falta Paraguay, que superó a Irak.
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Argentina llega a esta definición en inmejorables condiciones, con un promedio de gol superior a los tres tantos por partido (16 en cinco) y el arco invicto. Superioridad que también quedó demostrada frente a Italia durante 80 de los 90 minutos de juego, con excepción del primer cuarto de hora, cuando los italianos insinuaron cierta supremacía, aunque más por las dos llegadas en las cercanías de Lux que en el juego.
El panorama se abrió definitiva y prematuramente para la selección argentina a partir del gol de tijera que señaló Carlos Tevez (el máximo goleador del certamen con 7 tantos), cuando daban los 15 minutos de juego.
De ahí en más, fue todo para Argentina: manejo de pelota, creación de las mejores situaciones y los tres goles que definieron el encuentro. Es verdad que Argentina comenzó a insistir en ofensiva, aunque exagerando la búsqueda por el sector derecho a partir de que por esa zona se recostaba Andrés D'Alessandro para asociarse con Luis González (la figura de la cancha) y Mauro Rosales. Tevez se quedó más de punta y César Delgado quedaba aislado por izquierda, lo que obligaba a Christian González a realizar un gran recorrido por ese carril para acercar la pelota desde el fondo hasta la zona de ataque, donde no encontraba otro receptor que Delgado.
Javier Mascherano -que realizó un gran torneo-volvió a su puesto en la mitad de la cancha y Luis González se reinstaló por derecha, al revés de lo acontecido en el cotejo anterior frente a Costa Rica. El dominio argentino fue creciendo y se fueron acentuando las diferencias futbolísticas entre uno y otro equipo con el correr de los minutos. Solamente bastaba esperar que, por decantación, llegaran los goles. Y llegaron. Con las definiciones de los González, primero de Luis y luego de Mariano. Falta un paso más, será sábado, a las 4 de la madrugada, ante Paraguay. El sueño sigue latente y la esperanza también.
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