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3 de septiembre 2026 - 17:00

Tuvo un paso fugaz e inesperado en Boca, fundó un club a su imagen y hoy cultiva café

Fue uno de los refuerzos más exóticos de la historia del Xeneize y su cariño por el club argentino se reflejó en un gesto en sus propias tierras.

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Fue parte del Xeneize sin que muchos supieran los motivos de su llegada y quedó enamorado del club.

Cuenta de X: @BocaJrsOficial

Boca Juniors atravesó épocas en las que buscó jugadores con fines no tan cercanos al fútbol como deporte, como ocurrió con la llegada de futbolistas de nacionalidades poco habituales en este territorio. Entre ellos hay muchos que son recordados con cariño, pese a que su rendimiento no haya sido el mejor.

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Uno de esos casos es el de Naohiro Takahara, un delantero japonés que pasó sin pena ni gloria, pero supo adoptar el color azul y oro como parte de su vida, más allá de haber estado solo seis meses. Su carrera continuó en Europa, pero al regresar al país nipón dejó de lado la pelota por un tiempo, para dedicarse a su nuevo emprendimiento.

Takahara preside el Okinawa, el club que fundó en Japón con los colores de Boca.

Naohiro Takahara, la apuesta comercial que sacudió el mercado de pases de 2001

Para entender la llegada de Takahara a Boca hay que conocer un poco el contexto de esa época. Se acercaba la Copa del Mundo de 2002 con Japón y Corea del Sur como organizadores, y los éxitos del Xeneize lo llevaron dos años seguidos hacia tierras asiáticas.

Mauricio Macri ha demostrado saber de fútbol, pero también tenía dotes para impulsar la marca del club en el mundo. Entre varias estrategias de marketing para agigantar aún más la imagen de Boca del otro lado del mundo, se produjo la llegada de este delantero.

Naohiro inició su carrera en Japón en 1998, aportando 65 goles en 124 presentaciones para su primer club, el Jubilo Iwata. Eran números interesantes, sumados a su participación con la selección nacional en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000, con cuatro partidos y tres anotaciones, y a su papel clave en la Copa Asiática de ese mismo año, con cinco encuentros y la misma cantidad de goles para levantar el título.

Para Macri era una apuesta y llegó sin demasiado convencimiento del cuerpo técnico. No era del gusto de Bianchi, pero entre tantos refuerzos fuera de contexto fue el que más lo convenció. Hubo un jugador chino y algunos de Europa que no pasaron de la división de Reserva, mientras este llegaba con un currículum interesante.

Takahara no brilló: jugó 6 partidos, le anotó un gol a Lanús y no ganó títulos. Aun así, la gente lo recuerda con cariño y, más allá de haber convertido, uno de sus momentos más recordados es un gol que falla ante Colón de Santa Fe, en el que en vez de pegarle a la pelota le dio al pasto.

Su renacer deportivo en Alemania y su consagración con la Selección de Japón

Su regreso a Júbilo Iwata lo encontró en una posición inmejorable. Fue la estrella del fútbol japonés, aunque se quedó sin participar de la Copa del Mundo organizada en su país. Anotó 26 goles y repartió 3 asistencias en 27 partidos, lo que le permitió llegar a Alemania.

El Hamburgo lo contrató y allí permaneció hasta 2006 tras llegar a mitad de 2002. Fueron 119 partidos y solo 16 goles, siendo uno de los más destacados pese a que su función era convertir. Luego pasó por Frankfurt, pero en 2008 decidió retornar a Asia.

Sus pasos por Urawa Red Diamonds, Tokyo Verdy, Shimizu S-Pulse, SC Sagamihara y Okinawa SV, además del Suwon Samsung Bluewings de Corea, marcaron una trayectoria más que interesante en su propio continente antes de retirarse en 2023.

Pero con su selección también logró tener varias participaciones. Se desquitó de haber quedado afuera de la Copa del Mundo de 2002 al integrar la lista del Mundial de Alemania 2006, además de disputar la Copa Confederaciones 2003 y la Copa Asiática 2007, su último gran torneo con el combinado nacional.

De presidente y DT a productor: la venta de café en los días de partido

En 2015, Takahara fundó el Okinawa SV, un club en el que dejó bien marcada su relación con Boca. Eligió el azul y oro para la camiseta y, durante varios años, hizo prácticamente de todo: fue presidente, entrenador, capitán y jugador al mismo tiempo.

El proyecto fue creciendo poco a poco y también consiguió resultados. El equipo logró varios ascensos en las categorías menores de Japón hasta llegar en 2022 a la JFL, un año antes de que el exdelantero decidiera retirarse definitivamente del fútbol.

Pero mientras seguía ligado al club apareció otra pasión bastante distinta. Takahara empezó a producir café en Okinawa y se metió de lleno en todo el proceso, desde plantar y cosechar hasta cuidar los cultivos de las lluvias fuertes y los tifones que suelen golpear la zona.

Hoy produce tres variedades y encontró una manera bastante particular de mezclar sus dos mundos. El café se vende durante los partidos del Okinawa SV, por lo que el japonés terminó uniendo su vida en el fútbol con un emprendimiento que poco tiene que ver con patear una pelota.

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