Palermo agradeció a la gente por todo el cariño que le brindó.
Por Ariel Giuliani, desde La Bombonera.-La despedida de Martín Palermo fue mucho más que eso. Quizás tampoco es preciso llamarlo despedida. Fue una gran muestra de cariño del mundo del fútbol. Fue una demostración de todo el afecto que este mundillo irreverente le tiene a un fuera de serie; a un Loco.
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Más de 50.000 dijeron presentes. Hinchas. Gente que no le gusta el fútbol. Prensa de los más variados orígenes. Casi nadie quiso quedar ausente. Y llegó el primer estruendo de la noche: "Paleeermo, Paleeermo". Previo a la salida, los hinchas reventaron el estadio.
Una vez que el ídolo salió a la cancha, la gente no paró más. Cantaron, avivaron. Los fuegos artificiales le dieron el marco justo. "Gracias a ustedes", se emocionó el "Titán".
Un video exhibido en la pantalla gigante del estadio unificó todas las sensaciones. Claro, las mayores alegrías de Palermo fueron las mayores alegrías de los hinchas. Y la vida del Optimista del Gol tuvo momentos de todo tipo.
Minutos antes del partido Palermo agradeció nuevamente y saludó a los que no pudieron venir. Las palabras para Diego Maradona provocaron una nueva explosión en la gente. Presentaron a los equipos participantes y comenzó la gran fiesta. Pero antes Carlos Bianchi recibió un gran regalo de parte de las tribunas, digno de los grandes personajes que le dieron de todo al pueblo. También se acordaron, casi como reclamando, del último, del máximo ídolo boquense, Juan Román Riquelme.
Daniel Angelici cumplió con la formalidad de cada partido homenaje, la entrega de la placa en reconocimiento a tamaño jugador. El presidente de Boca no fue de los más vitoreados, pero una parte de la hinchada lo aplaudió.
Vale destacar que para "El equipo de Martín" (Blanco) jugaron Roberto Abbondazieri, Oscar Córdoba; Hugo Ibarra, José María Calvo, Clemente Rodríguez, Rolando Schiavi, Juan Manuel Insaurralde, Aníbal Matellán, Matías Caruzzo, Rodolfo Arruabarrena, Juan Krupoviesa; Diego Cagna, Gustavo Barros Schelloto, Mauricio Serna, Leandro Somoza, Cristian Chávez, José Basualdo, Leandro Gracián, Guillermo Barros Schelloto, Carlos Tevez, Martín Palermo, Ryduan Palermo y Pablo Mouche. Bianchi fue el entrenador.
El rival (Negro) se denominó "Los amigos de Martín", dirigido por el eterno Roberto Baggio. Contó con Carlos Bossio, Pablo Migliore y Diego Pozo; Néstor Craviotto, Washington Tais, Alejandro Lembo, Diego Capria, Pablo Erbin, Roberto Ayala, Sergio Iribarren, Pablo Quatrocchi, Ariel Garcé; Alvaro González, Nicolás Gaitán, Rodrigo Braña, Rubén Capria; Andrés Guglielminpietro, Pedro Uliambre, Alberto Acosta, Iván Zamorano y Martín Mazzuco.
Los primeros 30 minutos transcurrieron con entusiasmo y casi sin goles. Palermo no pudo convertir varias oportunidades que tuvo. ¿Se habría quedado sin ese olfato goleador que tanto lo caracterizó? No. A poco del final llegó el único festejo del máximo goleador de la historia de Boca y la gente gritó como aquellos goles al Real Madrid en Japón.
El segundo tiempo vio un comienzo diferente. Carlos Tevez dio el puntapié inicial. Además, se modificaron todos los equipos, a excepción del homenajeado, claro, que no se fue de la cancha pero cambió de conjunto. Arrancó con la camiseta del Blanco y el complemento lo jugó en el Negro.
Así, parte final transcurrió entre chanzas y bromas. El momento más fuerte llegó cuando ingresó Ryduan Palermo. El hijo del "Titán" no desentonó. Erró un gol claro y fue su padre quien lo paró y, ante la risa de todos, le explicó cómo debe definir un verdadero "9".
Hasta ese momento, el ya retirado goleador y Christian Chávez habían anotado los tantos de equipo Blanco, mientras que Esteban Fuertes marcó los dos del Negro.
Pero el partido se guardaría una carta más. Héctor Baldassi marcó el penal que siempre hay en este tipo de juegos. De repente, Ryduan se acercó a patear; papá Martín se dispuso a atajar. Festejo del "descendiente del gol". Y fue el punto final del partido, no de la historia. Palermo se quedó en el campo demostrando su agradecimiento infinito y su emoción aplastante.
En los vestuarios, los protagonistas se mostraron contentos y algunos muy emocionados. Del Potro y Abbondanzieri casi no podían hablar. Sus lágrimas eran visibles.
Ámbito.com habló con algunos jugadores y familiares que estuvieron en La Bombonera. Gabriel, el hermano del goleador de Boca manifestó la exaltación de toda la familia. Además, tuvo palabras de afecto con muchos de lo que participaron en esta celebración: "Martín le debe mucho a sus compañeros y rivales. Son muchos los amigos que le dio el fútbol, algunos pudieron estar y otros no. Y lo de la gente fue espectacular".
"Pochi" Chávez destacó la festividad que hubo, la alegría y el aliento de la gente. No escatimó en elogios a Palermo y dejó un frase que quedan en el inconsciente de muchos: "Hoy Martín tuvo muchas alegrías, pero más alegrías nos va a dar a todos nosotros cuando sea técnico de Boca". "Para mí Martín es como un padre, siempre hablo con él. Lo extraño, porque me daba muchos consejos", enfatizó el volante "Xeneize".
El menor de los Palermo estuvo muy suelto y, a la vez, muy entusiasmado con todo lo vivido. "Fue muy lindo lo de hoy, me va a quedar un recuerdo muy lindo de lo que pasé esta noche con mi papá. Espero tenerlo de director técnico". Además se mostró muy agradecido con los compañeros de su padre: "Estoy muy contento con haber jugado con todos ellos, haber compartido una cancha. Y encima lo de la gente, increíble".
Uno de los más aclamados por las tribunas vestidas de "azul y oro" fue Mauricio Serna, campeón de aquel Boca de Carlos Bianchi. "Agradezco lo de la gente, siempre me lo gané con trabajo, pero hoy fue la noche de Martín. Ha sido histórica".
Siguieron pasando los jugadores y la noche se fue diluyendo con miles de hinchas de Boca felices y a la vez nostálgicos. La añoranza de los goles del ídolo todavía laten. Laten los corazones. Latió La Bombonera. Y laterá siempre que la gente recuerde, "Paleeermo, Paleeermo".