• Los motivos son simples y sencillos. Al volver de Perú noté que la energía que exige la tarea de técnico de la Selección ya no la tenía y al no tener más ese impulso debido a la importancia del trabajo a realizar, decidí renunciar. Ser entrenador de la Selección es un trabajo hermoso, no me fui por los problemas, en realidad, no tuve ninguno, con nada ni con nadie. Me fui porque no tengo más energías y no hay otra razón. Argentina tiene un grupo de futbolistas capaz de dar muchísimo y hay que estar a la altura de esa tarea y yo ya no lo estaba.
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• ¿Por qué renuncié en este momento? Me pareció el apropiado porque se ha consolidado una variación en la conformación del plantel. Se ha generado una armónica relación de dos generaciones. Además, los Juegos Olímpicos eran un tema pendiente y se resolvió bien, y la eliminatoria está encarrilada. Por todo eso me pareció el momento adecuado.
• Muy probablemente, no hubiera tomado esta decisión si hubiéramos perdido los Juegos Olímpicos. Las dificultades acentúan la energía y el esfuerzo. De cualquier manera, no me siento dolorido por haber dejado la Selección, ya que es una decisión que reclamaba el interior de uno.
• Yo valoré, valoro y seguiré valorando la oportunidad que me dio Julio Grondona al renovarme el contrato después del Mundial 2002. Eso supera todos los pormenores que tuvo nuestra relación a lo largo de los seis años.
• No vinculo mi decisión con el éxito o el fracaso de mi tarea. Sí me hubiera parecido irresponsable irme si la eliminatoria no estuviera encarrilada. Disfruté de lo que hice mientras lo hice.
• Al hincha lo único que puedo decirle es que siempre traté que el equipo estuviera emparentado con su gusto y darle felicidad. A veces lo logramos y otras no, pero siempre lo intentamos.
• Que yo me vaya no tiene que considerarse como una victoria de nadie. No hay ninguna porción del periodismo que haya tenido que ver con mis decisiones. Hay gente que se alegra porque no estoy, pero yo tampoco leo cualquier diario o escucho cualquier radio. Es el derecho de cada uno, y yo no consumo cualquier cosa, sino lo que dicta mi sensibilidad.
• Si hay algo seguro, es que nunca seré dirigente de Newell's ni de nadie. Y lo digo así para que quede grabado por si me tiento en el futuro.
• El efecto de un éxito en la Argentina dura 10 minutos, por eso no puede haber una especulación en mi decisión, si dentro de 10 minutos van a estar hablando de otro tema.
• Los clubes del G-14 tienen razón, pero no han construido el reglamento que avale esa razón que les da el sentido común. Por eso, aunque reclamen con justicia la posibilidad de tener más tiempo a sus jugadores, no lo van a lograr.
• Ante la pregunta de si no le daba lástima dejar a su hermano Rafael como al único Bielsa que ahora van a insultar, respondió: «No lo hice con esa intención, pero que aguante. Yo ya hice mi parte, ahora le toca aguantar a él».
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