12 mil inspectores van a la calle contra empleo negro
El gobierno lanzará a la calle a más de 12.000 inspectores en fuertes operativos para detectar trabajadores no registrados. Estos se efectuarán en todo el país. Néstor Kirchner sostuvo ayer que no hay que pregonar el miedo, en cuanto a que fiscalizar el empleo en negro genera más informalidad y desocupación. Sin embargo, persisten esas dudas. Además, la doble indemnización impide la rotación de personal y resta incentivos para que las empresas generen trabajo genuino y de calidad. Así, en mayo se alcanzó un récord de 4 millones de personas que trabajan en la informalidad, 45,1% de la población asalariada.
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No sólo habrá cruce de datos entre las autoridades laborales de las provincias con la Nación, sino con otros organismos de la seguridad social, como la ANSeS, las AFJP, las ART y las obras sociales, y sus respectivos organismos de contralor.
Tomada calificó el plan como «una acción dirigida a mejorar la calidad del empleo, para instalar la noción de trabajo decente»; y resaltó «la recuperación del papel del Estado» como contralor. «El Ministerio de Trabajo recupera así una herramienta esencial como es la inspección del trabajo, ya que hace casi 10 años que no se realizan tareas profundas de control al trabajo en negro», afirmó.
Sin embargo, esto resulta incongruente con los datos vertidos ayer por la cartera laboral, ya que precisamente los establecimientos más pequeños, de entre 2 y 5 personas concentran casi 1.400.000 trabajadores en negro y los de 6 a 25 personas, otros 680.000. De modo que el foco de la fiscalización del plan deberían ser justamente los pequeños establecimientos y no las grandes empresas.
Un experto señalaba a este diario que siempre los gobiernos erraban el tiro, por ignorancia o desidia, pero lo cierto es que 85% de la recaudación de la seguridad social correspondía a 15% de las empresas registradas. O sea, las grandes. Pero estas empresas apenas empleaban a 20% de la mano de obra registrada. El resto estaba en manos de pymes. De modo que había que fiscalizar a las pymes que eran las principales responsables del empleo en negro.
«Lo que ocurre es que para los funcionarios es más fácil controlar 15% de las empresas y asegurarse 85% de la recaudación que buscar pequeños evasores por 15% restante», explicó este consultor.
El secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT disidente), Hugo Moyano, defendió el plan y ofreció su colaboración para el control de las empresas que no regularicen a sus trabajadores.
Por su parte, el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), AlbertoAlvarez Gaiani, coincidió con Kirchner en que «los costos laborales no pueden utilizarse como argumento para emplear trabajadores en negro ni para la desinversión».




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