11 de julio 2011 - 14:25

A 32 años de un “minidefault” de EEUU

La lentitud de las negociaciones en el Congreso de Estados Unidos para aumentar el techo de la deuda del Estado federal hizo resurgir una historia olvidada hace mucho tiempo: cuando Washington atrasó durante varios días el reembolso de algunos acreedores en 1979.

En ese entonces, el departamento del Tesoro no había podido pagar tres series de bonos con vencimiento el 26 de abril, el 3 de mayo y el 10 de mayo. En cada uno de los casos necesitó de varios días para pagar.

La situación es parecida hoy en día: un gobierno que implora al Congreso subir el techo de la deuda, advirtiendo sobre consecuencias imprevisibles; legisladores poco favorables a aumentarlo y una situación presupuestaria deficitaria.

El Congreso había votado finalmente el 2 de abril el aumento del límite de la deuda. Sin embargo, poco después, el Tesoro tuvo problemas técnicos para enviar sus cheques a tiempo a la multitud de inversores individuales. En total, 120 millones de dólares de reembolsos llegaron con retraso.

Tras haber vacilado, el Estado federal decidió pagar intereses suplementarios para compensar este retraso.

Según Terry Zivney y Richard Marcus, dos economistas que diez años después analizaron la reacción del mercado, las consecuencias fueron más allá: los meses siguientes, Estados Unidos tuvo que pagar un interés más alto para endeudarse, 0,6 puntos porcentuales, según sus cálculos.

"Son las únicas cifras que tenemos sobre una cesación de pagos de Estados Unidos. Sin sorpresa, esto muestra que incluso una cesación temporal no es buena idea", comentaba en mayo Donald Marron, ex economista de la Casa Blanca, refiriéndose al artículo de Zivney y Marcus.

En ese entonces, el techo de la deuda había sido establecido a 830.000 millones de dólares. Hoy es 17 veces más alto, de 14,3 billones de dólares.

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