1 de junio 2001 - 00:00

A fin de año se notarían los efectos del canje

Desde febrero hasta al 28 de mayo pasado, el sistema financiero perdió $ 5.500 millones de depósitos, cifra que duplica a los $ 2.500 millones perdidos en el bimestre octubre noviembre de 2000. Pero el repunte en los niveles de depósitos y reservas de los últimos días de mayo «permite corroborar que ha quedado atrás el peor momento de la crisis y comienza a darse un quiebre positivo de la tendencia». Así lo indicó ayer un informe de Fundación Capital, donde se señala que «las expectativas más favorables alimentadas por la inminente concreción del megacanje y una manifiesta prioridad por cumplir con la meta fiscal acordada con el FMI (que alejan el fantasma del default) estarían reforzando este punto de inflexión en las variables monetarias».Asimismo, estimó que para que el impacto del canje en el mercado sea favorable, el monto deberá ser superior a los $ 20.000 millones y a una tasa inferior a 15 por ciento.

Igualmente, aunque continúe esta tendencia en los depósitos, se necesitarán «entre tres y cuatro meses a partir de junio para alcanzar los niveles de monetización de febrero pasado», asegura el informe.

«Con depósitos creciendo mensualmente en promedio a muy buen ritmo (por encima de 1,5%) recién a mediados de setiembre de 2001 estaríamos en el escalón de los 84.900 millones de pesos(sumando depósitos en pesos y dólares), vigente en febrero pasado», precisó la fundación que dirige Martín Redrado. Asimismo, consideró que el megacanje de deuda «debería permitir, en una primera etapa, observar una rápida recuperación de los agregados monetarios y tasas de interés a valores precrisis».

«Luego, en una segunda etapa, se requiere una baja más sostenida en el riesgopaís para facilitar el retorno de los capitales que permitan consolidar un crecimiento más sistemático de la monetización.»

En esta misma etapa, también debería observarse la reapertura de los mercados voluntarios de crédito para los sectores público y privado, cerrados desde setiembre del año pasado, alentó la entidad.

«Si estamos en presencia de estas condiciones, algo que podría lograrse en el último cuarto del año, es probable que las mejores condiciones financieras se trasladen hacia el resto de la economía, vía una mayor afluencia del crédito a empresas y familias. En este contexto, nuestro país estaría nuevamente discutiendo sobre crecimiento económico y no ya sobre default y devaluación.»

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