Acuerda Europa seguir con un plan en común
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Nicolas Sarkozy
Según él, cuando el Estado salva a un gigante bancario de la quiebra, resguarda los ahorros de millones de personas y los créditos y la supervivencia de infinidad de empresas medianas y pequeñas. Pero ahora lo primero, advirtió Sarkozy, es salir de la crisis financiera, «porque aún no está ganado».
No obstante, en su opinión, el mal comportamiento de las Bolsas de ayer no es atribuible a que hayan fracasado las medidas acordadas por el eurogrupo y asumidas por toda la Unión, sino que se explica porque los inversores están anticipando una inminente recesión.
Más allá del sector financiero, los Veintisiete se comprometieron a «tomar las medidas necesarias en apoyo del crecimiento y el empleo». Las conclusiones de la cumbre, en la que se suprimió finalmente una referencia a la «ralentización» de la economía, invitan en especial a la Comisión de Bruselas a presentar antes de que acabe el año propuestas para « preservar la competitividad de la industria europea».
Sarkozy evalúa, por ejemplo, algo que Estados Unidos ya anunció: la facilitación de préstamos a las empresas automovilísticas, que atraviesan enormes dificultades financieras, con la excusa de ayudarlas en su reconversión ecológica.
El riesgo de esta cumbre de Bruselas era que los Veintisiete rompieran su compromiso de reducir sensiblemente (hasta 30% en 2020) las emisiones a la atmósfera de gases causantes del calentamiento.
Los ambiciosos objetivos, que llevaron a la UE a liderar la cruzada mundial contra el cambio climático, se mantendrán,aunque los más reacios -los nuevos socios de Europa central y oriental, donde la herencia industrial del comunismo sigue pesando enormementecontinúan esgrimiendo la amenaza del veto.
La emergencia financiera de las últimas semanas revolucionó los procedimientos dentro de la UE y realzó el protagonismo de Europa a escala mundial, algo de lo que son conscientes sus líderes.
Un entusiasmado Sarkozy abogó abiertamente por mantener el impulso extendiendo a toda la política económica la coordinación reforzada que decidieron instaurar los europeos en el ámbito financiero.
La crisis también puso de relieve la necesidad que tiene Europa de instituciones estables y de un presidente también estable que no cambie cada seis meses, lo que llevó a Sarkozy y a Barroso a reclamar la entrada en vigor del Tratado de Lisboa.




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