24 de junio 2003 - 00:00

Advierten a Köhler riesgo por atraso en las tarifas

«Si no se soluciona el tema de las tarifas, el año que viene la Argentina podría quedarse sin servicios públicos. Así como está hoy, el sector no es sustentable.» Fue sin dudas la frase más dura que se escuchó ayer en el salón Martín Fierro del segundo piso de la Park Tower del Sheraton Hotel que albergó a hombres del FMI y empresarios locales. La dijo Martín Blaquier, CEO de la distribuidora de gas Camuzzi, en nombre de todas las privatizadas.

Horst Köhler
estuvo con Alberto Alvarez Gaiani (UIA), Luis Pagani y Paolo Rocca (AEA), Mario Vicens, Juan Brouchou, Enrique Cristofani (ABA), Jorge Brito, Norberto Peruzzotti y Guillermo Cervi-ño (ADEBA), Carlos Heller (Abappra) y el mencionado Blaquier. Dado que el listado de convidados había sido elaborado en el Palacio de Hacienda, también se sentó a la mesa Felisa Miceli, titular del Banco Nación, y la única representante del sector público.

La expresión que más impactó de Köhler entre los empresarios fue la que dejó al final: «El Estado debe ser flexible y enérgico, pero no al punto de sofocar a la actividad privada», expresó, parafraseando a un compatriota suyo, el economista Ludwig Earhardt, principal responsable del «milagro» alemán tras la posguerra.

El número 1 del Fondo les aseguró a los empresarios que el objetivo de su presencia en el país era alcanzar un «acuerdo sustentable» con el nuevo gobierno. Al mismo tiempo, expresó la necesidad de avanzar con reformas: «Es importante procurar que el actual rebote de la economía se afiance hasta transformarse en crecimiento económico», indicó.

Estuvo acompañado por el mismo equipo que estuvo presente en la reunión con el equipo económico (ver nota vinculada). Pero todos se limitaron a escuchar y prefirieron no intervenir ni una sola vez ante la presencia de su jefe.

En cuanto a los argentinos presentes en el encuentro, justamente Miceli fue la que mostró mayor incomodidad cuando Blaquier utilizó el tiempo que se le concedió para atacar duramente la política del gobierno (y del anterior) respecto de las empresas de servicios. «Se han viola-do todos los contratos, y no parece que vaya a cambiar esta actitud», siguió Blaquier. «¿No hay nada que les haga alentar alguna esperanza?», quiso saber Köhler. «Bueno, a partir de hoy podría haber una lucecita», dijo Blaquier, sin que quedara claro si se refería a alguna señal oficial respecto del tema tarifario que se hubiera producido en las últimas horas, o a la trascendencia que podría tener su encuentro con el Fondo.

• Hipotecas

Köhler quiso saber qué pasaba con las ejecuciones de deudas hipotecarias impagas. Bruchou (Citibank) fue el principal defensor de la necesidad de «dar una señal clara de que el país ha regresado a la normalidad y el respeto a las leyes»; sin embargo su colega Heller (Banco Credicoop) lo contradijo: «Sé que algunos no van a estar de acuerdo, pero no es un tema tan importante, ni por su entidad ni por su cantidad». Rocca (CEO de Techint) trató de saldar la incipiente discusión entre banqueros: «Como tantos otros, es un tema que va a ir solucionándose de manera gradual».

Pagani (
Arcor), su compañero en la conducción de la AEA, leyó un discurso en el que admitió que «la situación económica y social es objetivamente mejor que en 2002; la gente está más esperanzada», pero advirtió que «hay factores que limitan el crecimiento: el marco institucional, la presión fiscal, la falta de financiación y el costo del capital».

Banqueros y empresarios coincidieron con la necesidad de generar un clima que atraiga nuevas inversiones y también de recuperar el crédito, como condiciones indispensables para sostener la actividad y recuperar el crecimiento.

Por su parte, Miceli dijo que
«adherimos plenamente» a «la necesidad de compatibilizar el equilibro fiscal y el crecimiento», fórmula que -agregó «hemos aplicado consecuentemente en nuestro país desde mayo del año pasado y que fue lo que nos permitió comenzar a revertir la crisis». Anunció que se estaba trabajando también en la «distribución del ingreso», y agregó que «si se insiste en aplicar políticas económicas ortodoxas repetiremos inexorablemente el fracaso». Defendió la banca oficial y dijo que «el BNA no pedirá prerrogativas de ningún tipo, pero estará atento para que no se lo discrimine». Al salir de la reunión reafirmó que la entidad oficial no se privatizará, aunque prefirió -seguramente por delicadeza-no enfatizarlo ante Köhler.

Alvarez Gaiani
fue el encargado de cerrar la reunión (se lo advirtió uno de los asistentes de Köhler apenas ingresó al salón). El empresario de la alimentación advirtió que la Argentina había pasado por una crisis económico-financiera y otra política.

«Con la elección de un nuevo presidente, que cuenta con un apoyo inédito en el país, la crisis política parece haber sido resuelta; queda ahora ponerle fin a la económico-financiera.» El titular de la UIA pidió que se ponga en marcha el sector de la construcción, que a su vez motorizaría otras industrias, y reclamó apoyo a las PyMEs como principales generadoras de empleo.

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