«La Argentina hoy perdió el superávit fiscal bien alto que era el que permitía manejar las necesidades de caja cuando la billetera importaba mucho y las instituciones poco.» Así lo señala un informe realizado por el Estudio Bein & Asociados. Sostiene que a partir de ahora la caja se torna imprescindible principalmente por la baja institucionalidad que existe en el país. Además, señala que «hay por delante un mundo más normal que el de 2003/2006, y nadie espera un retorno a los altísimos niveles de liquidez que reinaron en los últimos años».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
A continuación, los principales puntos del informe:
Luego del castigo altísimo y desproporcionado sobre el precio de los activos locales (...), las dudas pasaron a recaer sobre la capacidad de pago de las obligaciones del gobierno. Es cierto que las necesidades de financiamiento siguen siendo acotadas y manejables, claro que en un contexto en el cual las señales al mercado resulten algo más amigables.
Si bien nadie sabe cuándo terminarán las turbulencias en el exterior, hay consenso en que el accionar de los bancos centrales reducirá el impacto de la crisis de las hipotecas de alto riesgo sobre la economía real norteamericana.
Los hacedores de política (argentinos) deben elegir una combinación de crédito y cuentas fiscales consistentes: es sabido que cualquier empresa en convocatoria de acreedores debe manejar una caja muy grande. Por eso la normalización del IPC, el arreglo con el Club de París y con los holdouts (bonistas aún con deuda en default) y, fundamentalmente, el encarrilamiento de la cuestión fiscal, pasan a ser prioridad.
La moderación en el aumento del gasto que permita mantener el superávit primario en torno a 3% del PBI es, bajo un escenario de normalización externa, consistente con algún ingreso de capitales, mientras que una trayectoria del gasto que lleve el superávit primario en torno a 2% del PBI es compatible con un escenario neutro. En cambio, una caída por debajo de 1% podría gatillar una fuga.
Dejá tu comentario