Aerolíneas: dudas por medidas del gobierno
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Gonzalo Pascual
De todos modos, no es un secreto para nadie que las relaciones entre Marsans y el gobierno no pasarían por su mejor momento. La semana pasada, el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, hizo pública -y en forma de velada amenaza- una actividad casi rutinaria: aplicar sanciones por las reiteradas demoras de los vuelos de Aerolíneas Argentinas y Austral.
Esas demoras, en casi todos los casos, fueron motivadas por el conflicto con el gremio de los pilotos, que apuntan sin mucho disimulo a un objetivo de máxima: la reestatización de la compañía. La pelea con las huestes de Jorge Pérez Tamayo surgió, no casualmente, luego de que Marsans anunció la compra de una flota de aviones Airbus, cuya llegada en parte a Aerolíneas/Austral depende de la firma de un «pacto de paz social» por los próximos cinco años con los gremios.
La respuesta sindical fue el reclamo de los comandantes de tomarse vacaciones según el régimen legal que los ampara. Este régimen -sin embargo- venía siendo dejado de lado de común acuerdo porque los pilotos elegían cuándo descansar y la empresa lo aceptaba para no afectar sus frecuencias en las épocas de mayor demanda.
«Es lógico que Jaime hable de sanciones: cuando hay retrasos, la autoridad de aplicación del régimen aerocomercial debe actuar; nosotros tendremos la oportunidad de hacer nuestro descargo cuando llegue el momento», dijo la fuente de AA.
Así las cosas, en las próximas horas debería definirse si el gobierno avanza en su divorcio de los empresarios españoles, o los encuentros que inevitablemente se producirán en Santiago ayudarán a «planchar» las arrugas de este vínculo.




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