Aerolíneas levanta convocatoria este mes
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Mata reveló que entre esos planes estaba «volver a ser la aerolínea líder en el mercado latinoamericano», para lo cual reiteró conceptos ya volcados en una rueda de prensa anterior: tratarán de construir alianzas puntuales por país, o incluso adquirir aerolíneas en los mercados que les parezcan apetecibles. De hecho, hace algunas semanas sus manifestaciones provocaron intenso ruido en los medios de Chile, donde LAN tiene el monopolio del cabotaje.
Mata reveló también que el 18 de octubre propondrán al directorio de Aerolíneas/Austral una capitalización de $ 1.300 millones para Aerolíneas Argentinas y de $ 125 millones para Austral, aportes destinados a dotar a las compañías de capital de trabajo. Esta capitalización se sumará a la realizada a mediados de setiembre, por $ 1.238 millones, con lo que continuará la licuación de las tenencias accionarias del Estado nacional y del personal a través del «PPP» (programa de propiedad participada).
Licuación que se acentuará aun más si se cumple otra promesa lanzada por Mata ayer: antes de fin de año habrá una capitalización adicional de otros $ 1.100 millones. En la actualidad el PPP tiene 2,65% de las acciones de Aerolíneas, y el Estado 5,41%. El resto corresponde a Interinvest, controlada por la española Mar-sans.
El origen de todos estos aportes son las arcas de la anterior propietaria de la aerolínea, la estatal española SEPI, que se comprometió a realizar una serie de aportes para saldar parte de sus deudas. A esto también se refirió Mata, dado que algunos dirigentes sindicales vienen asegurando que la empresa virtualmente desaparecerá cuando la SEPI deje de hacer estos aportes. «Cuando terminen esos aportes no pasará absolutamente nada: son fondos cuya entrada estaba prevista», enfatizó el ejecutivo.
• Superávit
Para 2003 Mata también prometió que el balance cerrará con un superávit (al que calificó de «pequeño»), estimado en veinte a veinticinco millones de dólares. Reiteró que la empresa comprará seis aviones en los próximos meses; tres de ellos serán Boeing 737-300 (de cabotaje); para los otros tres reveló que están negociando «con Boeing y con Airbus» para la adquisición de aeronaves de gran autonomía que se aplicarán a las rutas transatlánticas.
Los anuncios fueron realizados ante unos 1.800 empleados de la compañía, a los cuales les adelantó la pronta puesta en vigencia de un «código de ética interna», que está en proceso de elaboración. «Se acabaron los negocios con Aerolíneas», amenazó, aludiendo a «algunos gremios y dirigentes gremiales». Fue una precaución que dejó de lado al atacar con nombre y apellido al secretario general de APTA (personal técnico), Ricardo Cirielli: de ese sindicato dijo que «no van en la misma dirección que la empresa».
Finalmente, Mata dijo que «lamentaba» la desaparición de otras compañías aéreas (en obvia alusión a Dinar) pero dijo «no somos responsables de ello». Y no pudo evitar un breve paso por la demagogia, cuando prometió que «en cuanto la situación de Aerolíneas lo permita, incorporaremos a parte del personal que quedó sin trabajo» a partir de los cierres de compañías aéreas.
S.D.



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