Hoy otra vez el plan BONEX volvió a la mesa de discusión. El corralito financiero y las escasísimas chances de abrirlo sin costo traen a la memoria ese fatídico 1 de enero de 1990, cuando el ministro Pero hay un abismo entre la Argentina financiera de 1989 y la de hoy que hace inviable pensar en un nuevo plan BONEX, y que, además, generaría un gravísimo conflicto social si algo así volviera a suceder en la Argentina.
En primer lugar, los depósitos a plazos fijo de 1989 eran de apenas 4.600 millones de dólares. Pero durante los once años de convertibilidad ese monto creció 8 veces.
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