8 de septiembre 2004 - 00:00

Ahora estudian bajar el impuesto al cheque

Ahora Roberto Lavagna duda en reducir el IVA a los productos de la canasta alimentaria. La razón: no provocaría una baja en los precios al consumidor. En cambio, estudia una nueva reducción del impuesto al cheque, pero poco significativa. Sería de sólo 0,2 de punto porcentual (bajaría de 1% a 0,8%), pero siempre a cuenta del pago de Ganancias. Lamentablemente, se demora una disminución en serio de la presión impositiva, pese al abultado superávit existente.>

Patricia Vaca Narvaja
Patricia Vaca Narvaja
El equipo económico podría dar marcha atrás con la esperada rebaja del Impuesto al Valor Agregado (IVA) a productos de consumo masivo. Si bien la medida ya era prácticamente considerada un hecho por la subsecretaria de Defensa de la Competencia y del Consumidor, Patricia Vaca Narvaja, en Economía persisten dudas acerca del efecto que podría tener discriminar alícuotas, y están analizando otras alternativas para incentivar el consumo minorista.

Paralelamente, la cartera que dirige Lavagna estudia otras modificaciones al sistema impositivo antes de que termine el año. El objetivo es sacarle jugo al excepcional superávit fiscal que registrará en 2004 el gobierno y que difícilmente vuelva a reiterarse. Esta vez se trataría de una nueva reducción indirecta del tributo que pesa sobre los créditos y débitos bancarios, más conocido como impuesto al cheque.

Esta distorsiva imposición a las transacciones financieras fue implementada por el ex ministro de Economía Domingo Cavallo, con una alícuota de 1,2%, y más tarde reducida 0,2% pero a cuenta de ganancias. El objetivo, según aseguró una calificada fuente del Ministerio de Economía a este diario, es aplicar una nueva reducción de 0,2% que entre en vigencia antes de fin de año.

• Recaudación

El impuesto al cheque generó ingresos durante los primeros ocho meses del año por un total de $ 4.948 millones, equivalentes a un promedio mensual de $ 618,5 millones. Una baja de 0,2% de puntos porcentuales tendría un costo fiscal cercano a los $ 100 millones mensuales, es decir $ 1.200 (implicarían una merma de 16% en los recursos que genera en total este tributo).

La baja del impuesto al cheque, además de ser un requisito del FMI, que reclama modificaciones al sistema tributario, posee un importante impacto en el grado de bancarización de la economía. Ahora implica un alto costo para el mercado financiero. Sin embargo, el gobierno parece eludir la decisión de eliminar definitivamente este distorsivo impuesto, y realizaría la rebaja siempre que se mantenga la condición de que ésta sea tomada a cuenta de Ganancias, lo que amortiguaría el costo fiscal de la medida.

El ministro Lavagna había anunciado la semana pasada una reducción impositiva que utilizaría los recursos excedentes del superávit fiscal. Si bien todas las apuestas giraban en torno a un recorte en la alícuota del IVA aplicado a productos de la canasta básica de alimentos, el equipo económico se muestra esta vez relativamente inflexible. Con el acertado argumento de que
la aplicación de un IVA diferencial podría tener efectos indeseados en la cadena de producción, la alternativa sería descartada pero reemplazada por otro tipo de incentivo al consumo minorista.

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