La Argentina no aceptará la propuesta cubana de pagar su deuda con una quita de 75% y el resto en especias. El gobierno de Néstor Kirchner insistirá en su propuesta de capitalizar los aproximadamente 1.500 millones de dólares que Cuba le debería a la Argentina (que para el gobierno de la isla no superarían en realidad los u$s 1.000 millones). Sin embargo, habrá un cambio político en el tratamiento de este tema: la deuda cubana será negociada por los técnicos del Banco Interamericano de Comercio Exterior (BICE), que hoy maneja Arnaldo Bocco; y que tiene ese dinero entre sus «activos incobrables». Para esto la entidad necesitaría que desde el Ministerio de Economía, concretamente desde la Secretaría de Finanzas de Guillermo Nielsen, un mandato especial para estas negociaciones.
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«Fue una avivada de Castro que ni siquiera debería ser tomada en cuenta», reflexionaba ayer a este diario una alta fuente del gobierno. Al ser consultado por la propuesta que el lunes 13 de octubre, le hizo el canciller cubano Felipe Pérez Roque, al ministro de Relaciones Exteriores argentino, Rafael Bielsa, en la visita de éste a La Habana. La frase del cubano fue «Mira, queremos una quita de 75% de la deuda y a partir de allí les hacemos un pago de intereses». Por intereses el diplomático se refería a medicamentos, servicios de educación y atención médica en general. Hasta ahora esta propuesta, que dejó mudo a Bielsa, oficialmente mereció sólo una frase pública del ministro del Interior Aníbal Fernández, quien dejó entrever en una declaración radial que esa oferta no era aceptable porque «se trata de dinero que no es nuestro sino de la gente». El tema quedó en realidad bajo análisis de Kirchner que se interesó por la cuestión de la deuda cubana. Allí se le explicó al Presidente el origen de la deuda, el por qué no puede relacionarse con la de la Argentina y, fundamentalmente, por qué las situaciones son diferentes con lo que no se podrían relacionar las quitas.
El argumento oficial es que Cuba dejó de pagar en 1985 y nunca intentó un acercamiento ante sus acreedores, salvo con México y España, países con los que se puso en práctica el mecanismo de capitalización, sin quitas. Como contrapartida, la Argentina sólo está en default desde enero de 2002, mantuvo sus pagos con organismos financieros internacionales y comenzó el proceso de reestructurar su deuda privada.
Kirchner entendió, además, que orgánicamente no es buena política que ni la Cancillería de Rafael Bielsa ni Guillermo Nielsen sean los que tengan que negociar este tema. En cualquiera de los dos casos, aseguran con cierta lógica, se perdería tiempo y cierto prestigio en una gestión con vagas posibilidades de éxito. Por esto se dejaría el tema en manos de quienes, teóricamente, deben manejar la deuda que otros países mantienen con la Argentina: el BICE de Arnaldo Bocco. Ya está preparado que técnicos de ese banco, que debe dedicarse en realidad a financiar exportaciones, viajen a La Habana el 3 de noviembre para hacer el primer sondeo.
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