Si el corto año por el que hemos transitado hasta aquí no ha sido bueno, las dos últimas ruedas se ubican como lo peor. Incluso podemos ir un poco más lejos y afirmar que más allá de los números, la primera jornada de esta semana puede considerarse la peor de todas, ya que se frustró lo que alcanzó a ser una suba de más de 0,4 por ciento en la primera hora de operaciones. De ahí en más la cosa fue simplemente para abajo acelerándose el retroceso en la penúltima hora de operaciones. Más allá de esto, otro dato nos habla sobre lo que está pasando en nuestra plaza y es que entre las principales Bolsas latinas, la porteña se ubicó nuevamente como la de menor evolución.
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Es cierto que el movimiento descendente puede haber sido originado en los EE.UU., pero si a nosotros nos tocó lo peor de la región son pocos los que pueden creer que esto sea por la estrecha relación carnal que guardamos con aquella plaza (¿qué otra definición merece la decisión de alterar el horario de la rueda, o la insistencia de tantos en que el próximo recorte de la Reserva Federal es lo que actuará como pivote del mercado?). Sin entrar a discutir la causa de este arranque no tan bueno del año, siempre hay quienes apuestan a que hay oportunidades de ganancias.
Por un lado están los que esperan que de la mano de la recuperación de la crisis en el extranjero, o de alguna astuta estratagema de las autoridades locales, los bonos argentinos entren en un veloz camino alcista que beneficiaría a los papeles del sector bancario. Por el otro, tenemos a quienes apuestan o siguen a papeles puntuales, algunos con méritos propios y otros con méritos menos «propios».
En el medio, una inmensa mayoría que prefiere mantenerse al costado esperando que las cosas se aclaren un poco más, lo que explica que con apenas 95 millones de pesos ($ 7 millones menos si descontamos lo operado en certificados foráneos) el Merval terminó el día retrocediendo 1,18 por ciento a 2.103,72 puntos. En estos tiempos lo prudente parece ser seguir a la mayoría, al menos hasta que las señales que nos vienen de afuera mejoren de manera sustancial.
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