19 de junio 2003 - 00:00

Alemania más seria, flexibiliza despidos

El canciller alemán Gerhard Schröder aprobó ayer un proyecto de ley de flexibilización laboral que facilitará el despido de trabajadores y acortará el período de pago de beneficios por desempleo, en un intento por reactivar la economía y evitar la segunda recesión en dos años.

Sin duda, esto muestra que la prórroga por 180 días anunciada por el gobierno de Néstor Kirchner sobre el pago de la doble indemnización va a contramano de las estrategias de los países desarrollados para combatir el desempleo.

«Estamos dando un paso hacia la implementación de los cambios estructurales necesarios de nuestro mercado laboral», dijo el ministro de Economía y Trabajo, Wolfgang Clement, en Berlín. «Queremos hacer más flexible la ley laboral y dar incentivos para la creación de empleos.»

La economía alemana está al borde de caer en la segunda recesión en dos años tras sufrir una contracción en el primer trimestre. Mediante la flexibilización laboral, el gobierno apunta a bajar el desempleo
.

Bajo las actuales leyes, las compañías que emplean a seis personas o menos tienen que notificar los despidos seis semanas antes de efectivizarlos, mientras que las empresas con más de seis trabajadores deben dar un período de notificación de hasta seis meses y corren el riesgo de tener que pagar indemnización si el trabajador cuestiona el despido en la Corte.

El gobierno espera que las medidas aceleren la contratación de personal por parte de las empresas. En abril, la tasa de desempleo alemana fue la segunda más alta de las doce naciones que comparten el euro, superada sólo por la de España.


Las propuestas también incluyen acortar más de la mitad el período durante el cual los desempleados tienen derecho a beneficios y reducir la asistencia social a los desempleados a largo plazo. Los desempleados de más de 55 años obtendrán beneficios durante 18 meses; y todos los demás, durante 12 meses.

Los planes, combinados con esfuerzos por reorganizar el sistema de seguros de salud, también ayudarían a reducir las contribuciones de empleadores y empleados a los fondos de la seguridad social
. Las contribuciones a las pensiones podrían crecer más de lo que espera el gobierno, a 20 por ciento de la paga bruta desde 19,5 por ciento.

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