Funcionarios del gobierno alemán ratificaron ayer que la intención de la administración de Gerhard Schröder es no intervenir en las negociaciones entre la Argentina y los acreedores privados que deben decidir si aceptan o no la propuesta de salida del default.
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Según un vocero del Ministerio de Finanzas que dirige Hans Eichel, «hasta ahora el gobierno de Alemania sólo ha intervenido en foros internacionales y multilaterales que han analizado la problemática de la deuda argentina, donde ha expuesto su posición».
La frase, dicha en el marco de la reunión del Comité Económico y Financiero franco-alemán que se desarrolló ayer en París, busca separar la posición del gobierno de Schröder de la del italiano Silvio Berlusconi, que abiertamente se manifestó a favor de los acreedores de su país y en contra de la Argentina.
Según el vocero de Eichel, «no es una cuestión en la que el gobierno alemán haya desempeñado algún papel activo, es lo único que puedo decir por el momento», al referirse a la marcha de las negociaciones entre los acreedores y la Argentina, y en referencia a la intervención de Berlusconi.
Francfort, la capital financiera alemana, fue visitada el lunes de la semana pasada por el secretario de Coordinación del Ministerio de Economía argentino, Leonardo Madcur; y el subsecretario de Finanzas, Sebastián Palla. Los bancos que representan a los acreedores de Austria informaron que probablemente la aceptación en ese mercado llegue a 50% de los bonistas, lo que implicaría una suma de algo más de 2.000 millones de dólares y 2,5% dentro del total mundial.
Los alemanes están esperando lo que ocurra mañana, cuando tengan la oportunidad de escuchar a una delegación del Comité Global de Acreedores de la Argentina, también en Francfort, el grupo que presiona por un rechazo de los tenedores de bonos a la oferta argentina. Posiblemente sea luego de esta exposición, cuando comiencen las decisiones finales sobre la aceptación o no del canje.
El gobierno alemán mantuvo su prescindencia ante el proceso de salida del default, prácticamente desde el mismo momento en que la Argentina dejó de pagar su deuda.