Pinamar: prevén que alquileres en febrero caerán 40% contra 2020

Economía

Operadores estiman un mes próximo flojo en el balneario. El nivel de reservas está casi a la mitad de lo normal para esta época. Esperan repunte de último momento.

Con un enero que navegó en la incertidumbre, por el temor a nuevos cierres de actividades, los balnearios de la costa esperan un febrero complicado en materia turística. En Pinamar, por ejemplo, uno de los destinos más codiciados, estiman que los alquileres tendrán una baja del orden del 40% respecto al nivel de demanda de un año atrás. Ya la quincena que se está transitando, y que termina la semana próxima, anticipa señales preocupantes.

“A diferencia de la temporada pasada, en enero no trabajamos con el balneario completo. Quedaron casas por alquilarse. Mucho tuvo que ver el miedo de la gente a trasladarse. Para febrero, las reservas están al 40% cuando lo normal, en esta época, es tener el 70%” explicó Romina Molina de la Inmobiliaria Lucio Vera.

La opinión coincide que la formulada por Javier Elso, a cargo de la inmobiliaria Bamoral: “Hay una clara baja del nivel de los alquileres respecto a un año atrás. Aunque hay que tener en cuenta que muchas propiedades no se pusieron en el mercado por la imposibilidad de hacer visitas presenciales. Apuntamos a inmuebles de buen nivel que sabemos que van a cumplir con la exigencia del público.”

El orto punto preocupante es el de la rentabilidad. Si bien se pedían cifras importantes para alquilar, en la práctica se llegaron a acuerdos para no perder el cliente. “Es cierto que los propietarios se pusieron exigentes pero con el correr de los días iban tratando de cerrar la operación para no perder al interesado” explicaron de otra inmobiliaria. Más allá de que se especuló que muchos veraneantes que eligen Uruguay como destino, este año no iban a tener esa alternativa, la opción más fuerte fueron destinos como Miami. Las casas de la costa debieron competir con la modalidad de alquileres en countries y barrios privados en el Gran Buenos Aires. Por eso, los precios tendieron a ceder.

“En febrero es otro público, un perfil distintos de turista, también con otros presupuesto” agregó Elso. El problema que enfrentan las inmobiliarias es que con una temporada floja y corta (temen que febrero esté impactado por el comienzo de clases en CABA) no alcanzan a cubrir los gastos para sobrevivir todo el año.

También hay que tener en cuenta que el mercado demandado es el de casas. Peor es el panorama en los departamentos ya que obliga a un mayor contacto con gente, en ingreso, salida y ascensores, algo que el turista le huye en esta pandemia.

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