19 de julio 2001 - 00:00

Amo de los silencios y esclavos de las...

Amo de los silencios y esclavos de las...
Esta vez Greenspan nos sorprendió. Algunos quisieron entender que el máximo banquero de los EE.UU. había digitado sus palabras para apuntalar el mercado, sugiriendo que la Reserva Federal está dispuesta a recortar las tasas todo lo que haga falta para impulsar la economía. El problema es que el mercado interpretó las cosas de otra manera, ateniéndose más estrictamente a los dichos del presidente de la Fed, quien afirmó: "Vemos una economía que aún está débil y que sigue deteriorándose". Por más que se quieran disfrazar las cosas, las afirmaciones eran claras y a ellas reaccionaron los inversores. Ya los balances conocidos al cierre del martes prenunciaban que no sería una rueda fácil y con las palabras de Greenspan, la mesa quedaba más que servida: el Dow abría en la zona de los 10.500 puntos y el NASDAQ en 2.020. De ahí en más la difusión de los números de algunos balances que llegaron en positivo: Merck, Alcoa, Boeing e International Paper movieron algo las cosas (especialmente en el Dow), pero no pudieron cambiar la orientación general. Para cuando sonaba la campana, el Dow perdía 0,34%, cerrando en 10.569,83 puntos y el NASDAQ, apenas por encima de los mínimos de la jornada, mostraba una merma de 2,47%. Hay días en que uno desearía no haberse despertado o al menos no haber hablado. Posiblemente Greenspan debe estar arrepintiéndose de abandonar su diario descanso de agua caliente. Es que la estrategia de ser más directo de lo que usualmente ha sido sólo sirvió para terminar de convencer a los analistas de que el próximo recorte de tasas será de sólo 25 puntos básicos ("palabras fuertes, acciones blandas"), lo que se reflejó en una nueva suba de los treasuries, deprimiendo la tasa de 10 años a 5,095 por ciento, de paso debilitando el dólar a 123,38 yenes y 87,3 centavos por euro. Complicándolo todo un poco más, el petróleo siguió su camino descendente, cerrando en u$s 24,65 por barril (lo que golpeó a las petroleras), mientras que se siguieron sucediendo las malas noticias en el sector financiero. Una observación: a pesar de la impresionante caída en los números del JP Morgan, el papel quedó del lado ganador, sólo gracias a la argucia de la recompra de sus acciones. Luego del cierre de las operaciones, las cosas no mejoraron. Si bien los números de IBM estuvieron en línea con lo esperado, mostraron que los ingresos cayeron 0,4% algo que estaba fuera de las posibilidades de la mayoría y si bien el papel había retrocedido durante la rueda normal y luego adelantado algo, siguió retrocediendo en el alter hours. Algo mejor le fue a Philip Morris, pero la empresa avisó que para fines de año calcula que seguirá estando en el rango inferior de las proyecciones.

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