El decreto de Cristina de Kirchner impuso una fecha límite a Martín Lousteau: el 26 de marzo. Para entonces debe haber aprobado el esquema de financiamiento del tren bala a Rosario y Córdoba. Es algo difícil de digerir: se trata de aumentar la deuda en u$s 4.000 millones emitiendo bonos a 15 años y ser partícipe, además, de las derivaciones que tenga el megaproyecto.
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La Presidente empieza a descubrir que hay ministros que no piensan como ella, Ricardo Jaime o su esposo, Néstor Kirchner. Por si fuera poco, quien financia, el Société Générale, está en una crisis histórica en Francia.
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