19 de septiembre 2003 - 00:00

Aprobó Kirchner qué ofertar a los acreedores del mundo

Néstor Kirchner ayer dio el visto bueno al plan que el ministro Lavagna presentará el lunes en Dubai ( Emiratos Arabes Unidos), en el marco de la Asamblea Anual del FMI. Trascendieron varios aspectos de ella. Se anunciará un cronograma de la operación, comenzando en octubre con la designación de bancos (en Europa, Estados Unidos y la Argentina) que contactarán a acreedores. Cada uno de ellos podrá elegir, de un menú de bonos, los nuevos papeles (en euros, dólares, yenes y pesos) que reemplazarán a los que hoy están en default. En ese menú, habrá un bono Par (sin quita pero con mayor plazo de pago hasta 30 años), un bono de Descuento (con quita de más de 70% pero pago más rápido y tasa más alta) y la posibilidad de elegir entre estos papeles, una indexación adicional según el PBI de la Argentina. Por razones legales, Lavagna no abundará en muchos detalles. Se anticipa sí un fuerte rechazo al plan oficial por parte de los acreedores, que ven que el gobierno no hace el suficiente esfuerzo para recuperar el crédito internacional.

Tras una última revisión en Casa de Gobierno, con el presidente Kirchner, el equipo económico se llevó ayer a Dubai la propuesta de reestructuración de la deuda, que será anunciada el lunes. Kirchner sugirió algunos retoques finales a la presentación efectuada por el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, y pidió una vez más que la propuesta sea lo más simple y llana posible para los acreedores.

Trascendió que uno de los temas que obsesionó al Presidente desde el martes último, cuando se interiorizó del plan, fue achicar todo lo posible el número de bonos que serán ofrecidos en reemplazo de los 152 que hoy están en default.

•Menú

Básicamente, la propuesta del lunes consistirá en un menú con los siguientes títulos públicos a ofrecer a cambio de los que hoy están en default:

A la par (Par Bond): no tendrá quita de capital, pero sí un fuerte alargamiento de plazos y una sustancial reducción de la tasa de interés (máximo, 2 por ciento anual). El plazo máximo de esta propuesta se estirará hasta treinta años. Los pequeños ahorristas italianos, alemanes y las AFJP locales serán las principales demandantes de estos papeles. Privilegian no sufrir una quita de capital, aunque tarden mucho más en cobrar y les paguen una tasa muy baja de interés.

Con descuento (Discount): propondrá una sustancial quita de capital, que superaría 70 por ciento del valor nominal del bono en default. Tendría un plazo mucho más corto de repago que en la opción anterior y una tasa de interés más alta, con el objetivo de atraer a la mayor cantidad de acreedores posible. Es un bono que será demandado sobre todo por los fondos de inversión de los Estados Unidos y también tendría buena demanda en Japón.

Ajustados por crecimiento: en realidad, será una suerte de opción que se ofrecerá respecto de las dos primeras. Tanto el bono a la par como el descuento tendrán la posibilidad de tener una tasa fija de interés o atar el pago a la evolución de la economía (garantizando un cupón mínimo). A mayor crecimiento respecto de lo esperado, se incrementará también el pago de intereses.

Esta familia de bonos, con el esquema descripto, se repetirá
con las distintas monedas en que fueron emitidos los bonos en default: dólares, euros y yenes. (Hay dudas sobre qué hacer con los papeles emitidos en libras esterlinas.) A éstos se sumará un título en pesos para las AFJP.

La presentación se efectuará el lunes próximo a las 10 (16 en Dubai).
Trascendió que Nielsen dará a conocer detalles respecto del proceso para nombrar a los bancos de inversión que participarán en la reestructuración. Se supone que deberán participar tres que liderarán con otras entidades el proceso en Europa, Estados Unidos y la Argentina. Será «a prueba de Lazard Frères», es decir que no podrá participar una entidad sin experiencia.

Justamente, el éxito de la renegociación depende de que ingrese el porcentaje más alto posible de inversores, es decir que el nivel de rechazo sea mínimo. Los antecedentes indican que podría haber problemas en este sentido, ya que la propuesta de canje lanzada por Uruguay a mediados de este año, que no incluyó quitas de capital, tuvo 11% de «hold outs» (inversores que no aceptaron la oferta).

•Advertencia

Desde el Ministerio de Economía se preocuparon por advertir en las últimas horas que «los que demanden al país y no entren en la reestructuración no cobrarán un centavo». En ese sentido, se están diseñando canales alternativos para cumplir con los pagos futuros de la deuda, con el objetivo de evitar que los fondos sean embargados.

Una de las principales dudas que quedan respecto de las características de la renegociación pasa por el tratamiento de los intereses vencidos de los distintos títulos, que ya suman más de u$s 15.000 millones. La decisión del gobierno pasaría por incluirlo en el total de la deuda a reestructurar.

Aunque el FMI estimó en el acuerdo con la Argentina que recién a mediados del año que viene podría quedar concluida la negociación, lo cierto es que el gobierno argentino debería demostrar cierto apuro. Ocurre que entre 2005 y 2006 se deben refinanciar vencimientos de deuda por un monto superior a los u$s 5.000 millones. Por lo tanto, será clave para la Argentina salir del default lo antes posible para poder colocar nueva deuda de manera voluntaria en el mercado de capitales.

Uno de los objetivos centrales de esta reestructuración es reducir sustancialmente la relación de la deuda respecto del PBI. Según estimaciones del extenso informe del ex secretario de Finanzas Miguel Kiguel, hoy la deuda asciende a u$s 170.800 millones y representa 141,8% del PBI.

El Fondo reclama que ese nivel se reduzca a menos de 100% y procura que caiga hasta un nivel cercano a 60% del PBI en los próximos años, niveles sostenibles para un país con una situación normal.

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