Apuran renegociación con privatizadas de luz y gas
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Esto implica un cambio en las condiciones contractuales, explicado porque las privatizadas tienen hoy un nivel de endeudamiento que en la mayoría de los casos las llevó al default y que les impediría salir a buscar financiamiento para nuevas inversiones.
En el caso de la energía eléctrica, la situación es más complicada, porque el acuerdo con las generadoras recién se empezó a negociar en los últimos días. Implica un cambio para generadoras y distribuidoras, porque también la industria debería pactar directamente la compra de energía, con lo cual las distribuidoras se quedarán con un negocio mucho menor.
Se afirma que habría, además, un cambio sustancial en el mercado mayorista eléctrico: el precio de la energía ya no sería más el que resulta de la última máquina que entra en el sistema (precio marginal, el de la máquina menos eficiente que se necesita para operar), sino que resultaría igual a costos más un plus por rentabilidad.
Habría, además, cierto criterio dentro del gobierno de que las generadoras de menores costos, como las hidroeléctricas, sean las que provean a las distribuidoras, cuyos clientes terminarían siendo en su mayoría residenciales, para los cuales los ajustes serán acotados y repartidos en el tiempo.
• Proyecto
Por afuera de todo esto, el gobierno enviaría al Congreso el proyecto para una nueva ley de marco regulatorio para todos los servicios públicos, cuyas cláusulas incidirán sobre todos los contratos.
En esta situación, las presiones se multiplican. En apariencia, el gobierno quiere cerrar la renegociación de los contratos no sólo para cumplir con lo acordado con el FMI.
Pretendería que haya un esquema cerrado sobre precios, tarifas e inversiones para el gas y electricidad, antes de que llegue el momento más crítico del invierno, que suele darse entre julio y agosto, por las bajas temperaturas.
Pero para algunas de las privatizadas, parece que no cae bien negociar antes de que esté claro qué ocurrirá con el gas y la energía (los productos que ellas transportan y distribuyen) y que esté listo el marco regulatorio general.
Los contratos, una vez que se renegocien con el gobierno, deben pasar por audiencia pública, luego por las instancias de control del Ejecutivo y, finalmente, ser aprobados por el Congreso.




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