Argentina cuenta sólo con deseo de acuerdo del FMI

Economía

Es evidente que hay un esfuerzo de parte de los funcionarios del Fondo Monetario y de algunos importantes países del exterior -no de Francia ni Alemania, por caso- para llegar a un acuerdo con la Argentina. Es difícil saber si resultará de corto plazo -como ahora quiere el gobierno Kirchner- o de 3 años, como aspira el Fondo.

Lo que está jugando a favor de la Argentina es que Estados Unidos no quiere favorecer ningún eje Buenos Aires-Caracas bajo la supervisación de Fidel Castro, sobre todo mientras no tenga seguridad de que habrá referéndum y qué resultará en Venezuela para la continuidad o no de Hugo Chávez. No quieren ahogar al gobierno Kirchner y se debaten entre que tampoco pueden permitir que los acreedores privados no comiencen a cobrar 75.000 millones de dólares de sus acreencias. La Argentina tiene poco para especular más allá del escenario político general de Latinoamérica. Estados Unidos y Europa miran bien y sienten controlada la región con el acercamiento de los socialismos moderados (Lula Da Silva en Brasil y Ricardo Lagos en Chile, que acaban de tener una cumbre de repercusión mundial en Brasilia mientras se veía sin interés el diálogo Kirchner-Chávez en Buenos Aires). Se quiere ayudar pero si la Argentina estira la soga no habrá mucha preocupación internacional ni de Estados Unidos si finalmente se rompe. Está en juego que si un país unilateralmente y con impunidad puede disponer no pagarles a los acreedores privados externos se rompe la base del movimiento mundial de capitales por la posibilidad de imitaciones.

Por eso, hay un espíritu favorable para acordar pero no es como informó ayer el monopolio «Clarín» acerca de que «habría un acercamiento» en torno del porcentual del superávit fiscal que se destinaría a ir cancelando la deuda. Las cifras que se publican allí no son reales. «Clarín» dice que hay un acercamiento porque el FMI y el gobierno coinciden en que el superávit fiscal primario para 2003 se ubique en 3% del PBI, cuando en realidad a principio de año ya se estableció en el miniacuerdo que el superávit fiscal primario consolidado (Nación + provincias) para 2003 estaría en 2,5% del producto, cifra que el país viene sobrecumpliendo.

El debate comienza a partir de 2004, cuando el Ministerio de Economía pretende que el superávit primario no supere 3% del PBI, unos $ 12.800 millones, porque teme que en pos de cumplir con un excedente alto el país sacrifique crecimiento, y prefiere comprometer un saldo bajo (de 3% como máximo) por el tiempo que dure el acuerdo. En cambio, el FMI pretende un esquema escalonado donde el superávit del año próximo no baje de 3,5% del PBI, trepe a 4% en 2005 y a 4,5% en 2006. El organismo quiere que se comience con un esfuerzo mayor ya desde el año próximo, cuando hay que pagar unos $ 15.000 millones de intereses entre los vencimientos con organismos, préstamos garantizados y la nueva deuda en BODEN que emitió el gobierno. Si bien con un crecimiento económico de 3,5% y la refinanciación de parte de los intereses con organismos alcanzaría con un saldo primario de 3% del PBI para pagar los vencimientos del año próximo, la bomba de tiempo aparece para 2005, cuando comienzan a operar fuertes vencimientos de BODEN y de los préstamos garantizados.

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