Lentamente, el gobierno mejora su relación con el Fondo Monetario. Ya era sabido que la preocupación central de Roberto Lavagna era postergar pagos que debían hacerse al FMI. Fue planteado por una misión de funcionarios argentinos en Washington -hoy regresan al país-, y el vocero del organismo anticipó que el directorio lo estudiará en las próximas semanas. En realidad, no habrá inconvenientes en conceder esta postergación. Es importante, porque el país está en una situación delicada en lo financiero: no hay mucho margen para pagar a organismos, BODEN y la nueva deuda. Además, porque no tiene sentido seguir cancelando deuda con el Fondo, que tiene baja tasa. Esto no significa que esté próximo un acuerdo. Es sólo una buena señal.
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