La participación de las exportaciones argentinas en el
nivel mundial es un indicador importante que contribuye,
por su estancamiento, a la pérdida de competitividad
frente a Chile y Brasil, aunque el tipo de cambio sea más
favorable.
Un tipo de cambio alto, superávit fiscal y crecimiento económico no son suficientes para garantizar la inserción internacional de la Argentina. Esta es la conclusión de un análisis sobre competitividad que elabora la Fundación Mediterránea. Su presentación estuvo a cargo de Gabriel Sánchez, Jorge Vasconcelos y Nadín Argañaraz.
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Señalan que en comercio e inversiones, el país pierde terreno frente a Chile y Brasil.
Tanto la participación de las exportaciones argentinas en las de todo el mundo y la inversión extranjera directa se encuentran estancadas. La Argentina viene perdiendo terreno frente a Brasil y Chile en ambos frentes. Desde un máximo de 0,48% en 1998 en la participación de las ventas externas, la Argentina pasó a 0,39% en 2005. Mientras tanto, Chile creció de 0,30% a 0,40% y Brasil de 0,94% a 1,17%.
Por el lado de inversiones, comparando 2005 frente al promedio de 1991-1995, el crecimiento fue de 23%, mientras que para Brasil y Chile la suba fue de 508% y 333%.
El mercado anticipa que estamos cerca del piso en el tipo de cambio real. Si se miran los rendimientos de los bonos de corto plazo, las expectativas de apreciación serían de 5% y según los de más largo plazo hasta se vería una depreciación.
El costo laboral unitario se incrementó 8% entre diciembre de 2004 y 2005, principalmente por salarios del sector formal.
El crédito al sector privado está planchado, se encuentra en 9% del PBI. Es cierto que crece, pero al ritmo del PBI y por eso las empresas están utilizando su caja. El autofinanciamiento no alcanza, se pone un techo al crecimiento y las decisiones de inversión se dirigen a proyectos con poco riesgo y de corto plazo.
La evasión del IVA se redujo de 33,5% en 1998 a 32,8% en 2005. Se observa que el nivel de incumplimiento tiende a estabilizarse en torno a 33% por una mejor administración tributaria y mayor participación de las importaciones en el PBI.
En cuanto al precio de los bienes tecnológicos se observa un estancamiento en los equipos informáticos y máquinas de oficina que favorece a la competitividad. Pero en comparación con Brasil son más caros.
Las recomendaciones para mejorar la competitividad del país serían promover la innovación y los proyectos exitosos como el metalmecánico en Rafaela y el vitivinícola en Cuyo, tener precisión en el rol del Mercosur, lograr acuerdos comerciales como ya hizo Chile con la Unión Europea y China, reducir la incertidumbre en el abastecimiento energético y redefinición de la política tributaria sin sesgo antiexportador.
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