No tan "mala" como las últimas ruedas, pero, de todas formas, la primera jornada de esta semana arrancó marcando la cuarta baja consecutiva para las Blue Chips. Para una sesión con poca o nula información "macro", en la que cinco de cada seis estados contables arribados superaron las expectativas, y en la cual lo que predominó fue la expectativa por los números sobre la inflación de marzo que conoceremos hoy (se espera un incremento de 0,6% y de 0,2% descontando energía y alimentos), esto no deja de ser sintomático. Y lo sintomático es que, a pesar de las "buenas nuevas", los inversores se siguen manteniendo a la expectativa. Si bien es cierto que 3M (y sus pobres estados contables) fue la principal responsable de 0,16% que perdió el Dow al cerrar en 10.071,25 puntos, y que el NASDAQ y el S&P 500 cerraron en positivo, la mejora tuvo más de "rebote" que de "rally", algo que se comprueba tanto al ver que lo mejor pasó por las empresas del acero, las de energía y las de servicios electrónicos (sectores que estuvieron entre los más castigados durante la semana pasada), como que no tuvimos un auténtico "rebote" tras el profundo desplome del viernes último -o para ser más gráficos-: "la carnicería" de la semana pasada). En otro contexto, el anuncio de que Adobe se queda con Macromedia; GameStop, con Electronic Boutique; que el petróleo seguía cediendo terreno (a u$s 50,36 por barril) o que los balances de Bank of America, Eli Lilly o Texas Instruments (este último se conoció tras el cierre) eran mejor que lo esperado, seguramente, hubiera inflamado la imaginación de los inversores. Pero no en los tiempos que corren.
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