De la particular -y divertida-pulseada entre «osos» y «toros», a lo largo de las ruedas, el viernes pasado se tuvo la sensación de una batalla nítidamente ganda por la oferta. Defensas desbordadas y menor suministro de órdenes de demanda dejaron que la variable precios fuera el «ajuste» de la semana. Una última rueda con más de 2% de rebaje en el popular Merval, sin afectar en demasía al escenario general y como lo demostró un índice Bolsa bastante más moderado, sólo cayendo 1,25 por ciento. Claro que esto suele tener la explicación, en el retardo en llegar a todos los rincones de los paneles, los vuelcos de tónica que se producen entre las líderes recogidas por los indicadores ponderados. De no generarse algún cambio de importancia en el curso principal, las medianas y menores irán recogiendo el «peaje» que tuvieron que pagar las del panel principal el viernes.
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Visto que ya no existía una corriente compradora para asimilar todo, de modo generoso, el recurso y alternativa «B» pasaba por cerrarse en la defensa y no lanzar tanta liquidez de papeles, a una plaza en debilidad. Esto se cumplió, como para llegar a un cierre con 35 millones de pesos de efectivo en acciones, bastante menos que en el corazón del período, pero -igualmente-esto no alcanzó para proteger los descensos de cotizaciones. Una depuración apropiada, dejando al Merval merodeando la cumbre -con 782 puntos-, pero advirtiéndoles a todos que la conquista será lucha plena.
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