Auge del mercado negro de dólares en Venezuela. Usan hasta casinos
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«No vamos a devaluar, no importa cuánto nos presionen», indicó Cabezas en Caracas el viernes pasado. «El llamado mercado paralelo no dicta nuestra política fiscal, cambiaria o monetaria.»
Chávez debilitó la moneda 11% en 2005. Además impuso restricciones cambiarias en 2003 para detener la fuga de capitales que hizo bajar el bolívar más de 70% desde que asumió el cargo en 1999.
Una devaluación daría al gobierno más bolívares por sus exportaciones de crudo, lo que ayudaría a financiar las políticas de proporcionar atención médica y vivienda gratuitas así como alimentos baratos a millones de venezolanos. El gobierno dice que los programas sociales contribuyeron a reducir la pobreza a 34% en el primer semestre de 2006 desde 49% ocho años antes.
El petróleo, que subió 155% en los últimos cinco años, representa cerca de 90% de las exportaciones venezolanas. El país es el quinto miembro más grande de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
Conforme crece la brecha entre el tipo de cambio oficial y el del mercado negro, también lo hace el incentivo de aprovechar la situación valiéndose de leyes que permiten a las personas gastar u$s 5.000 al año en sus tarjetas de crédito mientras viajan al extranjero.
Algunos venezolanos viajan a Curaçao, en donde compran u$s 5.000 en fichas de casino para póquer con sus tarjetas de crédito, luego las intercambian por efectivo y venden los dólares en el mercado negro en Caracas.
Las reglas sobre el tipo de cambio forman parte de los controles que Chávez creó en su «marcha al socialismo». El gobierno establece los precios minoristas de cientos de productos de consumo masivo y determina tanto la tasa máxima a la que los bancos pueden prestar como el interés mínimo que pueden pagarles a los depositantes.
Chávez, que busca poner fin a los límites de permanencia del mandato presidencial, tomó reservas extranjeras del banco central por u$s 17.000 millones y expropió docenas de tierras que consideraba ociosas.
Además, nacionalizó las mayores empresas privadas de electricidad y telefonía de Venezuela.



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