25 de marzo 2004 - 00:00

Autocrítica del Fondo por la crisis argentina

Anne Krueger
Anne Krueger
El FMI no prestó la debida atención a los shocks externos que podrían afectar a la economía argentina ni fue lo suficientemente duro para señalar los problemas que el déficit fiscal recurrente ocasionaría al país. Estas son algunas de las conclusiones de un «mea culpa» que el organismo internacional divulgó ayer al analizar las causas de la debacle argentina.

Así surge del análisis que el directorio del organismo efectuó respecto del trabajo presentado por la Oficina de Investigación Independiente(IEO, según la sigla en inglés) sobre la Argentina. Las «lecciones de la crisis argentina» serán debatidas de manera definitiva durante la próxima reunión de primavera del FMI en Washington. «En el curso de 2003 la economía comenzó a recuperarse, pero el camino hacia un crecimiento sostenido aún es largo.»

Estas son algunas de las principales conclusiones a las que arribó el board del organismo que dirige Anne Krueger al concentrarse en el caso argentino:

• La crisis argentina reflejó la interacción de una serie de factores que incrementaron la vulnerabilidad durante los '90: la dinámica del sector público, la política monetaria restrictiva de la convertibilidad y debilidad institucional y estructural.

• Las autoridades no pudieron avanzar con un gran ajuste fiscal que hubiera sido necesario para revertir la dinámica de la deuda.

• Aunque no existe una razón única para explicar la crisis, la dinámica de la deuda jugó un rol central. Una de las cuestiones que no ayudó para prevenir la crisis fue que el nivel de la deuda no era tan grande respecto del PBI, al menos antes de que los problemas se hicieron evidentes. También perjudicó la enorme porción de la deuda denominada en moneda extranjera.

• Las proyecciones de crecimiento para la Argentina en la década del '90, incluyendo las del propio FMI, autoridades y analistas privados, fueron demasiado optimistas, en especial por la complacencia en el análisis de los efectos que ocasionaría el déficit fiscal.

• El staff del FMI deberá ser más cuidadoso a la hora de estimar el crecimiento de los países, en especial en el contexto de un programa acordado.

• La convertibilidad sirvió en un inicio para mantener la inflación baja y mantener la credibilidad durante las condiciones complicadas de los mercados en los '90. Pero luego complicó el ajuste hacia fines de la década, impidiendo hacer frente a los shocks negativos.

• El país hubiera necesitado tener una estrategia clara de salida del régimen de caja de conversión. La experiencia demuestra que los países precisan para acceder con mayor facilidad a los mercados de capitales un tipo de cambio flexible.

• La experiencia argentina demuestra que el FMI debe prestar más atención al contexto regional y global que pueden afectar a un país a la hora de establecer un programa y efectuar las revisiones de cumplimiento.

Te puede interesar