Como se esperaba, también junio fue un mal mes para la economía argentina. El nivel de actividad económica, preparado por la consultora Orlando Ferreres y Asociados, mostró el mes pasado una caída de 0,5% mensual sin estacionalidad contra mayo de este año, mientras que frente a junio de 2000 la baja fue aún mayor y alcanzó 1,2%. Ahora, en el primer semestre del año, se acumula una baja general en el nivel de actividad de 0,8%.
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Según el indicador, y considerando la evolución de la actividad en los primeros seis meses del año, la peor variable que tuvo que soportar la economía fue el crecimiento sostenido del riesgo-país, que pasó en junio el nivel de 1.100 puntos, lapso en que la actividad cayó 1,7%.
A nivel sectorial, las únicas variables que mostraron crecimiento fueron los servicios públicos y la industria manufacturera. En el primer caso, la crisis energética de Brasil continuó en junio beneficiando al sector eléctrico, que crece fundamentalmente impulsado por las exportaciones. Por su parte, se agravó la crisis en la industria automotriz. Sin embargo la variable pudo registrar un crecimiento debido a los sectores petroquímico y químico. Una buena noticia es que la construcción revirtió la caída anual mostrando un incremento de 0,4% entre junio de este año y el mismo mes de 2000, pero igualmente no pudo escapar a ser el sector más castigado del primer semestre con una caída de 4,3%.
En el caso de la minería, las actividades de perforación ante el buen nivel en el precio internacional del petróleo, pero aún no alcanzarían para generar un crecimiento general en el sector.
Según el informe de Ferreres, ante este panorama «la decisión de limitar los gastos a lo que alcancen los ingresos es una decisión acertada», y sería en el mediano plazo «el único modo de recrear confianza en los mercados financieros» y así mejorar la situación de este indicador.
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