Los autos usados están mostrando un alza en los precios, pero todavía lejos de los aumentos de los 0 km. Tras la devaluación, los vehículos nuevos acompañaron rápidamente la suba del dólar, llegando a tener un incremento de 120% en promedio. En cambio, los autos de segunda mano tuvieron una respuesta más lenta en los primeros meses del año. Ahora se están reacomodando y registran subas de alrededor de 60%. Esto explica por qué las ventas de estos últimos cayeron en el orden de 20% respecto del año pasado contra bajas de más de 50% en los 0 km. Inclusive, en las concesionarias temen que, de mantenerse esta situación, comiencen a escasear los usados, impulsando aun más los valores. En cuanto a los 0 km, siguen trabadas las ventas a través de los BODEN 2002.
En los primeros nueve meses del año, las ventas de autos usados cayeron menos que la de 0 km. El motivo es lógico: mientras que los precios de los vehículos nuevos aumentaron 120% en promedio, los de segunda mano crecieron 60%. Este dato explica que las operaciones de 0 km muestren una baja de 50% respecto del año pasado mientras que los usados se retrajeron alrededor de 20%. La falta de crédito y los mayores costos de mantenimiento (seguro, patente, etc.) ayudaron a este comportamiento dispar. «Desde diciembre para acá, el precio de los autos usados se ajustó en 60%, y el del cero kilómetro, entre 100% y 120% promedio. El mercado es sabio», explicó Guillermo Dietrich, presidente de la Cámara del Comercio Automotor.
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Según el titular de la CCA, «hay dos tipos de franjas de compradores de usados: aquellos que toman vehículos por un valor de entre $ 15.000 y $ 35.000, que son la mayor parte, y los que adquieren unidades a un precio de entre $ 4.000 y $ 5.000, que conformarían 15% de la masa de compradores. Estos últimos son los llamados 'primerizos', que están comprando su primer coche; o los cuentapropistas». Los modelos de niveles de precio más bajo son los fabricados entre 1989 y 1992. El otro 85% de los compradores es el que va al «usado joven», con los modelos de 1997 como piso.
Pero no sólo la falta de financiación hizo a los modelos nuevos de muy difícil acceso. Hay otro motivo que solamente con el tiempo podrá cuantificarse correctamente: la percepción de inseguridad.
Hoy, sacar un 0 km en la calle es dar una señal de prosperidad que en estos momentos violentos puede ser peligrosa. «No siempre el que compra un auto viejo es porque no puede comprar otro mejor», advirtió Dietrich. La pregunta que se hacen en las concesionarias es: ¿de dónde saldrán los usados en el futuro si siguen vendiéndose tan pocos nuevos?
«Si en mi empresa tengo 50 usados a la venta, 10 me los dejaron en parte de pago, 20 los tengo en consignación y otros 20 fui a comprarlos a remates, para tener mercadería», sintetizó el directivo la situación actual. Pero a futuro, es una incógnita. Actualmente el parque automotor argentino es de siete millones de unidades. En cualquier mercado, anualmente se repone 10 por ciento del parque existente, lo que debería significar patentamientos, este año, por 700.000 unidades. «Pero acá vamos a llegar a 90 mil cero kilómetro vendidos en 2002. Eso nos retrotrae a la situación de 1961, cuando nuestro parque era de 900 mil vehículos y se vendieron 90.000 nuevos», concluyó Dietrich.
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