"Estamos evaluando qué plantas quedarán, cuáles serán las marcas que conservaremos y cuáles no, qué porcentaje de nuestros gastos fijos ahorraremos con la fusión. Pero eso está todo en estudio; para eso contratamos a la consultora Booz Allen y prevemos que su trabajo estará listo antes de que se concrete la unión de las dos empresas, que se produciría durante el segundo semestre del año».
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Desde su despacho de la santafesina Franck, Luis Jullier, CEO de Milkaut, adelantó a este diario algunas de las primeras movidas que se producirán a partir de su fusión con SanCor. Ambas cooperativas esperan facturar u$s 1.100 millones durante sus primeros doce meses de actividades en conjunto (de junio a junio de 2002). «Estamos en medio de los trámites legales e internos necesarios para aprobar la operación, pero todo marcha según lo previsto», dice Jullier. Entre esos trámites se cuenta la asamblea que llevarán a cabo en Franck el viernes próximo. Como se sabe, Milkaut tiene 78% de su capital en manos de tamberos independientes que forman la AUT del nombre de la empresa (Asociación Unión Tamberos Cooperativa Limitada); el resto está en manos del Merchant Bankers Asociados (MBA), que el año pasado tomó una participación minoritaria en la láctea. «No prevemos problemas en la asamblea: es una operación muy beneficiosa», adelanta el empresario. Se espera que participen alrededor de 250 socios de los cerca de 850 que tiene AUT (esa es la cifra habitual).
Otro de los pasos previos a la concreción de la alianza fueron las conversaciones mantenidas el fin de semana pasado en Washington con autoridades de la IFC (International Financial Corporation, el brazo de inversiones en empresas privadas del Banco Mundial).
La entidad crediticia multilateral es acreedora de ambas empresas; a Milkaut, por caso, le prestó u$s 25 millones hace tres años, con opción a capitalizar (hasta ahora no ejercida) parte de esa acreencia. Ese dinero se utilizó para construir y modernizar las plantas que tienen en el país; el aporte de MBA, en cambio, fue a parar a la fábrica que tienen en el estado de Rio Grande do Sul, en la ciudad de Ivotí. «La gente de la IFC se mostró más que encantada con la fusión; nos dijeron que era un paso en la dirección correcta y nos alentaron a fortificar el movimiento cooperativo en la Argentina», cuenta Jullier.
Desde ya, toda unión entre dos empresas viene con algún dolor: el empresario declinó revelar el monto de los ahorros que esperan lograr a través de la misma («no creo que supere 10% de nuestro presupuesto de gastos», dice); tampoco mencionó si habrá reducciones de personal, cierres de plantas o eliminación de secciones, pero no es difícil entender que muchos puestos se convertirán en redundantes al unificarse ambas estructuras. Sería parte de la tarea encargada a Booz Allen evaluar dónde se producirán ajustes. «No necesariamente habrá recortes de algún tipo: podemos crecer y ser más operativos con la misma gente», asevera el empresario. «Todavía no sabemos con qué marcas permaneceremos en el mercado. También Booz Allen está haciendo esa evaluación», dice Jullier. Entre ambas ponen en el mercado una veintena de marcas, que podrían reducirse a la mitad una vez terminado el estudio de la consultora. «Habrá que ver cuáles tienen más valor, incluso a escala regional; lo que sí es seguro es que instrumentaremos un solo carril de distribución», cuenta el empresario.
De la unión saldrá una empresa que ostentará 30% del mercado interno de lácteos (su más cercano competidor, La Serenísima, ronda 20%) y cerca de 40% de las exportaciones. Por eso se espera que la nueva organización ataque fuerte el frente externo. «Milkaut tiene una planta fabril en Ivotí, que es muy chica para el tamaño del mercado brasileño; en cambio SanCor apenas mantiene una representación comercial en San Pablo», dice Jullier. No es difícil inferir, entonces, cuál de las dos filiales permanecerá activa. «Creemos que Ivotí puede ser la plataforma desde donde crecer en Brasil», revela Jullier.
El mercado del principal socio del Mercosur sigue siendo el más importante para los lácteos argentinos, pero eso podría no prolongarse en el tiempo: «Estamos aumentando nuestras ventas a Asia y Africa, al tiempo que mantenemos las que se hacen a Estados Unidos y Europa», dice el ejecutivo.
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