13 de julio 2001 - 00:00

Avanza traspaso de la deuda incobrable

Buenos Aires - De madrugada, el Senado bonaerense aprobó el traspaso de 1.100 millones de pesos de deuda sucia del Banco Provincia al Estado bonaerense.

Anoche, en Diputados, la Alianza trataba de colar una mínima condición como excusa para votar ese polémico proyecto. La sanción estaba casi asegurada.

No es una medida fácil de explicar: la norma propone que la provincia se haga cargo de deudas incobrables del BAPRO que suman 1.100 millones de pesos.

La operación sorprende: ¿por qué la Provincia absorbe semejante deuda cuando tiene cerrado el crédito y no tiene fondos ni para pagar sueldos?

Ante legisladores, el mandamás del BAPRO, Ricardo Gutiérrez, explicó: «Los créditos se entregaron mal y debemos limpiar la cartera del banco para ponerlo al nivel de los privados».

No es lo único: además de depurar la cartera de morosos, el BAPRO recibirá una capitalización de 1.100 millones de pesos.

Fondos

Como en 2000 ya se votó una inyección de 500 millones, con este movimiento el gobierno bonaerense aportará al Banco 1.600 millones de pesos.

En la Alianza fueron más drásticos.
«Si no lo hacemos, el Banco quiebra» argumentó, ¿excesivo?, un diputado de la UCR, sector que sólo con excepciones -Germán López y Hebe Febles avalaría el texto sin chistar.

Según se perfilaba anoche, únicamente el bloque del ARI resistiría la sanción. De hecho, su jefa,
Mirta Adobbati, pidió interpelar a Gutiérrez. No prosperó.

La exigencias que vocearon los senadores de la coalición eran dos: que se muestre una lista de los morosos y que se arme una comisión para investigar los créditos.

Préstamos

Temían que, como la comisión que administrará la cartera podrá efectuar quitas, nadie sabe si no se terminará beneficiando a empresas que tomaron préstamos millonarios.

¿«Quién puede asegurar que no va a ser así?», dijo ayer el ex frepasista
Horacio Piemonte. A los aliancistas la duda les duró poco: en la madrugada del jueves, votaron la ley.

Detrás de la operación hay una doble jugada. La deuda irá a un fondo fiduciario que está habilitado para gestionar su cobro o
venderla a grupos privados para que éstos lo hagan.

Por esa vía, Ruckauf -en caso de que haya interesados en comprar deuda incobrable sin poder accionar judicialmente-podría recibir fondos frescos.

Ante un mercado de crédito cerrado y la negativa de la Nación a girar fondos a Buenos Aires, esos eventuales ingresos serían agua dulce en la sequía financiera provincial.

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