• Pese a los esfuerzos del personal de seguridad y de Ceremonial y Protocolo de la Casa de Gobierno, la impaciencia de la desmedida cantidad de invitados a presenciar el anuncio de ayer provocó una avalancha de personas que trabaron el ingreso al Salón Blanco. «Esto es mucho peor que entrar a la cancha», comentó el gerente de un banco extranjero mientras era empujado para avanzar por funcionarios y dirigentes, entre los que estaban el secretario de Programación Económica, Sebastián Katz, y Luis D'Elía. Fue José Ignacio de Mendiguren quien finalmente gestionó que se abrieran al menos las dos hojas de la puerta de entrada que permitió un ingreso más civilizado de los invitados. Igualmente, la espera fue complicada, no para quienes ocuparon las sillas disponibles (entre ellos, representantes de las Madres de Plaza de Mayo, algunos funcionarios nacionales, legisladores y empresarios), sino para quienes permanecieron parados por más de una hora y media, y con un poco de desilusión cuando se abrieron las puertas por donde se esperaba ingresaría Néstor Kirchner salió primero y sonriendo Hugo Moyano.
• Alfredo Coto, Juan Manuel Forn, Héctor Méndez, Carlos de la Vega, Mario Vicens, Cristiano Rattazzi y Osvaldo Cornide, fueron algunos de los empresarios que siguieron de cerca el anuncio de Kirchner. Mientras, intercambiaban comentarios sobre cuáles serían los detalles de la medida, estuvieron atentos a la llegada de personalidades de diversa procedencia. Por ejemplo, la cercanía en que estuvieron el jefe del Ejército, Roberto Bendini, y la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Carlotto. Mientras el jefe militar dijo que se trataba de un «momento histórico», la dirigente lo calificó de un anuncio que trae «liberación espiritual». Cuando terminaron los anuncios, todos aplaudieron y muchos se quedaron en el salón cantando «Argentina, Argentina».
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• Cuando los invitados comenzaron a retirarse, se encontraron con algunos incidentes fuera de la Casa Rosada. Un grupo de jóvenes que apoyaba al Presidente con bombos y cánticos aparentemente tuvo un intercambio de opiniones con un hombre que pasaba por la Plaza de Mayo al que golpearon fuertemente. La Policía que custodiaba la valla que restringía el ingreso a la Casa de Gobierno debió intervenir. Cerca, Carlos Chacho Alvarez comentaba la sincronización entre la Argentina y Brasil para anunciar el desendeudamiento con el Fondo; Aníbal Ibarra era consolado por algunos gobernadores a quienes comentaba su situación por el juicio político, y Luciano Miguens intentaba evadir las preguntas que le hacían sobre la marcha de las negociaciones por el precio de la carne. Informate más
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