• Como si en la Asamblea del FMI hubiera «derecho de admisión», muchos representantes árabes expresaron su «satisfacción» por el hecho de que Benjamin Netanyahu, ministro de Finanzas de Israel, no concurra al encuentro en esta ciudad. Según la agencia «Reuters», «muchos delegados soltaron un suspiro de alivio» al confirmarse que el ex premier israelí no viajaría, por el temor de ataques de grupos extremistas islámicos. En tanto, un autodenominado «Comité de los Emiratos Arabes Unidos contra la Normalización de Relaciones con Israel», exigió seguridades de que la asistencia de funcionarios del estado judío a Dubai «no sea un paso hacia la normalización de esas relaciones: izar la bandera de Israel en suelo árabe y permitir que la delegación sionista entre al país son una forma de normalización con un enemigo de todo árabe o musulmán». Y si bien los organizadores del encuentro no han ido tan lejos como el «comité», tampoco han ahorrado esfuerzos para disminuir la importancia de la participación israelí, al afirmar que tales encuentros «naturalmente incluyen a todos los miembros del FMI y del Banco Mundial».
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• Por esas medidas de seguridad es imposible acceder al Centro de Convenciones y a los hoteles en los que se hospedan los asistentes a esta cumbre del FMI en taxi o cualquier otro vehículo. El Comité Organizador del evento, dispuso que sólo transiten vehículos autorizados. «Ni en Davos (Suiza) con el Foro Económico Mundial, se toman tantas medidas de control», señaló uno de los argentinos que asiste al evento.
• La moneda de los Emiratos Arabes Unidos, mal que le pese a Roberto Lavagna, es el dirham y está bajo una virtual convertibilidad con el dólar a una paridad de 3,50 por cada unidad de los EE.UU. La lejanía de Dubai de los principales centros financieros del mundo hizo que mermara obviamente la cantidad de participantes. Ni siquiera los clásicos grupos antiglobalización. De la Argentina, además de la delegación oficial participan Roberto Felleti (Banco Ciudad de Buenos Aires) y Antonio Estrany y Gendre (Pan Am Energy). Comentarios más escuchados: 1) La nafta sólo vale 20 centavos de dólar el litro. Pero el gobierno de los Emiratos quiere reducir su participación en el PBI. Por eso el «boom» de la construcción con proyectos de una suerte de «barrios cerrados» en la misma bahía, con forma de palmera, como si fuera una «aeroisla»; 2) en el tiempo libre, los planes de los concurrentes a Dubai, conocida como «la ciudad del oro», consisten básicamente en ir a un mercado donde se puede acceder a precios muy por debajo de los internacionales para ese metal. Incluso están a la orden del día las falsificaciones casi exactas de relojes de primera marca a sólo 30 dólares, plan que algunos integrantes de la comitiva tenían en mente antes de emprender regreso a Buenos Aires mañana por la noche; 3) la visita a un hotel de siete estrellas, denominado el «hotel de la vela» por su forma es otro atractivo. La habitación, una noche, cuesta 700 dólares. Está sobre el mar y tiene un restorán submarino.
• Alfonso Prat-Gray, junto a Pedro Lacoste (presidente y vice del BCRA), en una reunión con inversores en esta ciudad confirmó que el acuerdo con el FMI sienta las bases para poder abrir las negociaciones con los acreedores privados. «Ha habido quizá acuerdos más fuertes, pero no es un mal acuerdo». «Esas negociaciones son más importantes incluso que las que se realizaron con el FMI, por la importancia de la suma» insistió.
• En el gran Centro de Convenciones de Dubai, reina gran expectativa por la propuesta argentina. Algunos representantes de los acreedores privados se preparan. Uno de ellos, el inversionista alemán Stefan Engelsben, de 35 años, se reunió el sábado por la noche en Dubai con el secretario de Finanzas Guillermo Nielsen, en un encuentro que calificó de «amistoso».
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