27 de abril 2004 - 00:00

Avisan al G-7 imposibilidad técnica de oferta de pago a bonistas antes de setiembre

Los tiempos para avanzar con la renegociación de la deuda se estiraron significativamente. Ahora, trascendió que la oferta que estaría lista para presentar a principios de junio en realidad demoraría unos tres meses más. Según explicó el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, ello se debe a que las autoridades regulatorias de los distintos mercados deben aprobar la oferta de canje. Por lo tanto, recién en setiembre comenzaría formalmente el proceso que podría estirarse hasta fin de año. Esta modificación del cronograma ya fue notificada a los ministros de Finanzas del G-7, que están presionando para que la Argentina salga lo más rápidamente posible del default.

Anne Krueger y Guillermo Nielsen.
Anne Krueger y Guillermo Nielsen.
Nueva York - El secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, admitió ayer que la oferta que el gobierno prepara para reestructurar la deuda no será difundida en junio, como estaba previsto. «A los reguladores de los distintos mercados les llevará algunos meses aprobarla», explicó el funcionario.

Ante este contratiempo (que, según explican en el Palacio de Hacienda, es «burocrático), es probable que el proceso final de canje de la vieja deuda por los nuevos títulos recién pueda estar completo hacia fin de año, tal como adelantó ayer Ambito Financiero. En el Palacio de Hacienda habían prometido que la oferta se conocería entre fines de mayo y principios de junio para terminar con todo el proceso en agosto.

Según pudo confirmar este diario, el equipo económico se ocupó de adelantarles a los ministros de Finanzas del G-7 que se reunieron en Washington el fin de semana sobre la postergación del cronograma original que se había acordado con el FMI.

Sin embargo, los nuevos bonos recién podrán ser ofrecidos cuando llegue el visto bueno de las autoridades regulatorias de cada mercado. La idea es pasar de las ocho jurisdicciones actuales en donde cotizan bonos argentinos a no más de cuatro (Buenos Aires, Nueva York, Londres y Tokio), aunque será difícil que esto sea aceptado por todos los inversores.

• Anuncio

Nielsen pasó solamente un día por esta ciudad, procedente de Washington, donde participó de la reunión de primavera del FMI y el Banco Mundial. Aprovechó su corta estadía para reunirse con los tres bancos que integran el sindicato que está asesorando en la operación (Merrill Lynch, Barclays y UBS), pero no mantuvo contactos -formales o informales- con los acreedores.

«En junio tendremos listos los aspectos técnicos de la operación. Pero no daremos a conocer esa información hasta que tengamos la aprobación de los entes reguladores»,
aseguró Nielsen.

De acuerdo con las estimaciones que manejan en Economía, el proceso aprobatorio por parte de las distintas entidades regulatorias demoraría unos tres meses. Claro que algunas jurisdicciones serían más lentas que otras para efectuar el análisis y dar las posteriores aprobaciones, como el caso de Francfort. Luego de este proceso, llegaría la etapa concreta de avanzar con la oferta a los bonistas.

En este sentido, Nielsen puso énfasis en que los países con inversores involucrados en la reestructuración -incluyendo a Estados Unidos, Japón y Alemania- tendrán que contar con la aprobación de la agencia regulatoria del país al que pertenecen.

«Estamos ajustando números y puliendo el menú de bonos que serán usados en el cambio»
, añadió el funcionario. «Estamos dentro de la agenda. El motor está afinado y nos estamos moviendo hacia adelante», expresó. Claro que en el compromiso firmado con el FMI se había estipulado que para agosto debía estar todo el proceso completo. Es probable que el organismo apruebe una extensión de los plazos si comprueba que la negociación con los bonistas está encaminada.

Si el gobierno respeta su agenda, habrán transcurrido tres años desde que la Argentina declarara la cesación de pagos en diciembre de 2001, en medio de una severa crisis política y económica.

En las últimas jornadas, hubo gran cantidad de señales por parte de los organismos multilaterales y del Tesoro estadounidense para que la Argentina apurara las negociaciones para salir del default.
La semana pasada, fue el número dos del Tesoro, John Taylor, quien en visita por Buenos Aires explicó que «es crucial» arreglar el problema de la deuda para alcanzar el crecimiento sostenido. Y el domingo, la directora gerente interina del organismo, Anne Krueger, hizo lo propio al reunirse en Washington con el ministro de Economía, Roberto Lavagna.

Dejá tu comentario

Te puede interesar