21 de julio 2003 - 00:00

¿Azar?: se define el presupuesto 2004

¿Azar?: se define el presupuesto 2004
Roberto Lavagna ya tiene definido los principales números sobre los que se movería la economía argentina en 2004, Tal como anticipara este diario el jueves último, el proyecto de ley de presupuesto para el año próximo contempla una inflación de 10%, un crecimiento de 4,5% del PBI, un superávit primario de 3,1%-3,2% del PBI (incluyendo provincias). Además estipula un dólar promedio de 2,72 pesos. Tiene algunas limitantes: el presidente Néstor Kirchner debe refrendarlo y más difícil aún, debe lograrse que el FMI lo acepte en las pautas del nuevo acuerdo.

De todas maneras, y a la luz de lo sucedido en los últimos años, son pocas las veces que los ministros logran acertar en lo que sucederá al año siguiente. Es más, ni siquiera como aconteció con De la Rúa, se puede prever el cortísimo plazo dado que el proyecto debe remitirse al Congreso el 15 de setiembre y ya lo que resta del año contiene habitualmente en la Argentina una alta dosis de azar en las estimaciones a hacer. Un ícono: el proyecto de presupuesto 2002 estimado por Domingo Cavallo en setiembre de 2001 en ese sentido tuvo desvíos no sólo en las estimaciones económicas, visto la convulsión y caída de De la Rúa a los 90 días.

•Estrategias

Lo que sí se puede ver es que cada ministro tuvo su propia estrategia al momento de definir las partidas a asignar al año siguiente. Domingo Cavallo, quien fue el que volvió a ubicar en la normalidad al país en la presentación en tiempo y forma de los presupuestos, optaba por sobreestimar el crecimiento y por ende los ingresos fiscales. Básicamente en el '94 y '95. Y esto se veía también en los acuerdos que firmó con el Fondo Monetario, en los que coleccionó reiterados «waivers» por incumplimientos. En el caso puntual del presupuesto, siempre debía terminar el año recortando partidas a cada área porque los ingresos por impuestos, al haber crecido la economía menos, eran menores. Su idea detrás de este comportamiento era que mientras mayores eran las expectativas oficiales, el sector privado más iba a invertir o los consumidores más para gastar. Una suerte de impulsar el crecimiento «vía oral», es decir, por la propia palabra del ministro.

Su sucesor, Roque Fernández (presupuestos de '97 a 2000), jugaba de otra manera. Era conservador y se guardaba unos puntos de crecimiento del PBI. De esta manera, al pronosticar menos crecimiento y menos recursos impositivos, lograba reducir silenciosamente el déficit fiscal. A lo largo del año, con los ingresos excedentes, no tenía necesidad de fuertes recortes en las partidas. Logró una sucesión de cumplimientos con el FMI, con los que aplicaba igual estrategia conservadora.

•Crisis externas

Obviamente la sucesión de crisis internacionales jugó un rol clave muchas veces en los desvíos. Le pasó a Cavallo en 1995 con el efecto tequila y a Roque Fernández con la crisis del sudeste asiático en el '98 y la devaluación de Brasil en el '99. Pero, si no se puede prever comportamientos locales, menos un ministro puede anticipar crisis de países vecinos o internacionales.

Tras la salida de la convertibilidad, el crecimiento de la economía pasó a ser un elemento más. Debe acertarse ahora con poco margen de error el dólar promedio, y la inflación en ese período. Roberto Lavagna en la primera bola que jugó al presentar el presupuesto que se está ejecutando actualmente, fue conservador: previó un escenario peor al que hasta ahora se viene evidenciando. Pintó un crecimiento de 3% cuando el consenso de los analistas estima que se cerrará con 4,5%-5% de incremento en la producción. Más alejado estuvo en el valor promedio del dólar estimado, que en promedio fijó en 3,63 pesos, y en la inflación, de 22%. Hoy a la moneda norteamericana se le asigna un cierre cercano a los $ 2,80 y la inflación en 5% anual. Claro que en setiembre del año pasado, Lavagna ya pensaba que un acuerdo con el FMI iba a resultar difícil de lograr, algo que consiguió cerrar tres meses después de remitir la iniciativa al Congreso.

Por ello lo limitado de las estimaciones para 2004: ¿qué pasa si no hay acuerdo con el FMI? ¿Y si se complica más Brasil y vuelve a estar al borde del default? ¿Y si sube fuerte la tasa en EE.UU.? Cualquiera de estos eventos puede volcar las estimaciones oficiales. Por lo menos el proyecto de presupuesto servirá para saber algo más del pensamiento de Kirchner en lo económico, más allá de que luego se cumpla o no.

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