Hagamos de cuenta de que la baja de ayer, cuando el Promedio Industrial retrocedió 0,37%, a 10.890,72 puntos y el NASDAQ un más importante 1,04%, es sólo un descanso en el rally que estamos viendo desde principios de mes y que, según la tradición, pasaría oficialmente a denominarse "el rally de Santa Claus". Sin embargo, los números de las ventas del largo fin de semana crecieron 22% frente al mismo período del año pasado permitían apostar a otra cosa. Puede ser como estiman algunos analistas, que en gran medida el incremento en las ventas se relacione con un cambio de hábitos en los consumidores, que este año se volcaron masivamente por las tiendas "de rebajas o descuento" y que esto terminará golpeando al resto del sector minorista. Pero aun así esto no alcanza a explicar por qué el líder de las " tiendas baratas" -Wal-Mart-, que vio trepar sus ventas más de 4% frente a 2004, terminó con sus acciones 1% debajo del cierre anterior. Tan pobre fue el ánimo que primó entre los inversores, que ni siquiera el retroceso del petróleo a u$s 57,36 por barril sirvió para modificar las cosas. Alguien podría decir que la disminución en la venta de nuevas casas que se registró en lo que va del mes contribuyó a este escenario, pero la diferencia entre lo que se esperaba y los números finales no fue significativa. De hecho, al revisar lo que pasó entre los integrantes del Dow, lo peor le tocó a Merck (bajó 4,6%), que anunció una baja de 1% en su fuerza laboral y otras medidas de ajuste, que nada tuvieron que ver con la coyuntura. Por alguna razón, los inversores decidieron dar un paso al costado, operando menos de 1.500 millones de acciones en el NYSE y en el NASDAQ; así que cuidado con las predicciones.
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